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viernes, 9 de agosto de 2013

SUMATRA : DEJANDO BUKITTINGGI

Después de la experiencia de " EL Salvador ",  continuábamos en Bukittinggi todavía emocionados por lo sucedido. Al día siguiente quisimos alquilar de nuevo una moto, pero esta vez lo hicimos en una guest house a la que nos habíamos cambiado anteriormente, ya que no queríamos arriesgarnos a alquilar otra en mal estado o con una rueda pinchada como el caso del día anterior.



En la guest house conocimos a un chico alemán que nos comentó que había contratado a un guía para poder ver la flor " Rafflesia". ¿Y que tiene de especial esa flor?. Pues tiene mucho de especial, ya que es la segunda flor más grande del mundo, con un diámetro superior a 106 cms y puede llegar a tener un peso de unos 11 kgs aproximadamente. Crece en algunos puntos repartidos del sureste asiático. En zonas muy húmedas, y sólo se mantienen durante 1 o 2 semanas, apareciendo cada varios años.
No quisimos perder la ocasión  de poder verlo, yendo y siguiendo con nuestra moto al chico alemán con su guía.

Para ello subimos por una montaña ganando altitud, a la vez que mejores vista del entorno. Nos salimos de la carretera para seguir por un camino de tierra que nos llevaría a una aldea pequeñita y preciosa. Nos recordaba mucho a la estampa de Harau Valley pero ésta, mucho más pequeña. También rodeada de montañas verdes intensas con campos de cultivo. Las casitas y el entorno transmitían armonía. El camino de tierra descendía  hasta tal aldea, pero antes de descender podías ver desde una posición  más elevada los tejados y fachadas, palmeras y vegetación, que todo en conjunto volvía a formar un paisaje sin igual.




Ya en la aldea, caminamos entre ella y atravesamos a pie los campos de cultivo, hasta llegar a la ladera de una montaña. No tuvimos que subir mucho, atravesando la frondosa y húmeda vegetación selvática que allí había, para encontrarnos a la impresionante flor Rafflesia. Ahí estaba, imponente como ella sola. Estuvimos un rato admirándola y haciendo fotos. Al rato volvimos a la aldea, dimos una pequeña vuelta y nos despedimos del chico alemán y su guía. Dejándoles continuar su tour, y nosotros a nuestro aire.



Volvimos a Bukittinggi. Visitamos un parque (Panorama Park), donde como su nombre indica, tienes unas vistas panorámicas del cañón Sianok. También uno puede contemplar dos de los volcanes que se encuentran en los alrededores del pueblo. El volcán Singgalang (2877 m.) y el Marapi (2891 m.) todavía activo.
Mientras dábamos un paseo por el parque, a parte de deleitarnos con las vistas de cañón, estábamos rodeados de simpáticos monos que campaban a sus anchas, haciendo de las suyas. También y como es costumbre aquí. La gente te saludaba parándose para charlar y hacerse fotos contigo. Se pararon grupos de gentes de todo tipo, chicos jóvenes, estudiantes, familias. Y todos se acercaban admirados y te pedían con ilusión esa foto deseada. Sus sonrisas nos contagiaban de alegría, y estuvimos un rato disfrutando del momento con ellos.




Después de aquello, de nuevo cogimos la moto para alejarnos de Bukittinggi, y explorar así sus afueras. Chequeando en nuestra guía, averiguamos que había un lago que queríamos investigar. (Singkarak Lake) Para ello recorreríamos carreteras llenas de paisajes y de color verde intenso. A cada poco parábamos para ver detenidamente algunos puntos, eran realmente impresionantes. Sumatra estaba resultando espectacular en ese sentido, en su naturaleza. En una de esas paradas, miramos al horizonte, a nuestros lados, y sentimos una mezcla de gratitud y fortuna. Sintiéndonos afortunados y dando gracias por todo lo que estábamos viviendo.





Después de dos horas largas de camino con múltiples paradas, llegamos al principio del lago. Estábamos algo cansados, paramos a comer en un restaurante al pie de carretera. Comimos lo típico que se como aquí "Nasi Goreng" arroz frito con guarnición.



En carretera de nuevo nos desviamos un poquito y nos introdujimos en un pequeño poblado al pie del lago. Donde la gente autóctona realiza distintos tipos de objetos de artesanía. Al entrar al poblado se nos acercó un hombre ya mayor con unos tickets. Ya nos advirtieron que en algunos sitios se inventan una entrada para así sacar algún dinero al turista. Nosotros al verle salir de la nada con los tickets en la mano, nos percatamos de la operación. Pero sacamos el ingenio y al final entramos al poblado con triquiñuelas y no pagamos. Nos dirigimos hacia el final donde se concentran sus gentes para darse un baño a parte de realizar otro tipo de actividades en plan casero y familiar.




Estuvimos un ratito, luego quisimos regresar a Bukittinggi antes de que se hiciera de noche. Al llegar fuimos al mismo restaurante donde solíamos hacerlo. Nos encontramos al chico alemán y nos contamos nuestros días y experiencias. También estaba allí Alex, el chico francés que conocimos en el ferri. Al rato llegó el alegre y carismático Manuel. Nos juntamos todos y tuvimos una divertida y amistosa velada llena de risas y anécdotas. De nuevo intercambiando información todos coincidiríamos en el mismo próximo destino "Toba Lake" más al norte de la isla.
Para ir allá cogimos los billetes en el mismo restaurante, ya que como es habitual  en estos sitios es un todo en uno ( tours, alquiler de vehículos, resturante, alojamiento etc...).
Teníamos que estar en el restaurante por la mañana donde nos recogerían para llevarnos a la estación de autobuses. Ya de paso desayunamos allí tranquilamente. Y mientras esperábamos, estábamos acompañados de Alex y Manuel, quienes también esperaban para irse a Toba Lake. El restaurante era un punto de encuentro entre viajeros, y veías como unos se iban y otros llegaban. En una de esas llegadas, apareció una pareja, Ixai y Patricia, españoles y que también estaban viajando por el sureste asiático. Estuvimos hablando e intercambiando blogs. Es curioso que cuando uno viaja tiene la misma ocurrencia que los demás de realizar un blog para exponer sus vivencias y compartir sus experiencias. Resulta que Ixai y Patricia venían del lago Toba y nos informaron de una guest house buena y barata, bungalows con muy buen acondicionamiento. Nos quedamos con la información y ya por fin nos vinieron a buscar para irnos.




Llegamos a la estación de autobuses, aquello como era de imaginar era un trajín de personas, bultos y paquetes y por supuesto buses. Mientras esperábamos al nuestro, observábamos el entorno, como la gente iba y venía, subía y bajaba. Había una mezcla de colores muy variopinta. Para entretenernos hacíamos fotos, jugábamos con unos niños que había por allí y observábamos la vista del volcán Merapi, que como estaba despejado, pudimos contemplarlo perfectamente como fondo de aquel escenario.
Un hombre nos avisó de que nuestro autobús estaba ya listo. Nos dirigimos a el, y estaba totalmente abarrotado. Pero no de gente, sino de bultos empaquetados, senseres en el pasillo de dentro del bus que para acceder a unos asientos ( no estaban enumerados ni clasificados como era de suponer), teníamos que pasar por encima de los bultos pasando y casi escalándolos hasta llegar a la parte de atrás.
Aquello era la típica estampa de las películas asiáticas, donde ves animales, bultos y de todo en el interior del bus. Y que uno comparte sitio con lo que sea. Pues así fue nuestro viaje. Aunque la verdad es que tengo que decir que fui mucho más confortable que si hubiera ido de forma normal. Podíamos respaldarnos lo que quisiéramos, estirar y descalzar los pies y acomodarnos a nuestro antojo, ya que había mucho bulto, pero no tantas personas. Aquello era como la casa de un colega, acomódate y ponte donde puedas y ya de paso, disfruta del trayecto.
Tardamos algo más de 20 horas en llegar a Pararat, que es el pueblo donde debíamos coger el ferri para llegar a nuestro próximo destino... Toba Lake.

domingo, 30 de junio de 2013

"La verdadera generosidad para con el futuro consiste en entregarlo todo al presente".

10 Rituales para practicar kaizen y mantener el equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu:

1º EL RITUAL DE LA SOLEDAD

Estar en silencio de 15 a 50 minutos, en un lugar adecuado y, apoder ser, realizarlo siempre a la misma hora o momento del día.




2º EL RITUAL DE LA FISICALIDAD

Realizar ejercicio y practicar una buena respiración.




3º EL RITUAL DE LA NUTRICION

Somos lo que comemos. Preferentemente vegano -no es absolutamente imprescindible. Una alimentación equilibrada.




4º EL RITUAL DEL SABER ABUNDANTE

Treinta minutos de lectura diarios; una lectura selectiva. No importa la cantidad sino la calidad de la lectura. Si es necesario relee y repasa los mismos textos. Esto es más efectivo que el conocer indiscriminado.




5º EL RITUAL DE LA REFLEXION PERSONAL

Pensar para prosperar, analizando tu día para no cometer los mismos errores.




6ºEL RITUAL DEL DESPERTAR ANTICIPADO

Levantarte pronto. Tomar el sol.




7º EL RITUAL DE LA MUSICA

Escuchar música por un periodo mínimo de 10 minutos, sin otro cosa que hacer que disfrutar de ella.




8º EL RITUAL DE LA PALABRA HABLADA

Los mantras. La repetición de frases que te ayuden afianzar tus objetivos, tu autoestima, tu propio interior. Ejemplo. "SOY MAS DE LO QUE APARENTO, TODA LA FUERZA Y PODER DEL MUNDO EN MI INTERIOR" "SOY FUERTE ,CAPAZ Y TRANQUILO"




9º EL RITUAL DEL CARACTER CONGRUENTE

Tener una vida con sentido, ser coherente con ella. Practicar la laboriosidad, la compasión, la humildad, la paciencia, la honestidad y el coraje.

"Siembras un pensamiento, cosechas una acción. Siembras una acción, cosechas un hábito. Siembras un hábito, cosechas un caracter. Siembras un caracter, cosechas un destino."



10º EL RITUAL DE LA SIMPLICIDAD
Prioriza en lo importante, que no te quite tiempo lo superfluo. Disfruta de lo pequeño: un olor, un paseo, una flor, una sonrisa, ......

           

                         --- El monje que vendió su ferrari ---  Robin S. Sharma.




lunes, 17 de junio de 2013

EL SALVADOR



Toda persona nace libre, limpia de espíritu y con una absoluta pureza que se ve reflejada en su inocencia. Rebosa Amor y no tiene miedos. Su razonamiento es tan simple y certero, como contundente. ¿Por que he de tener miedo a mostrar mi Amor? ¿Por que no voy a decirte lo que pienso o siento? ¿Por que no voy a decirte te quiero? Ni siquiera estas cuestiones se las plantea, ni se le pasa por la cabeza ya que son preguntas generadas por el miedo. La pureza, la inocencia, no tiene miedo a mostrarse, se muestra. No se cuestiona hacerlo o no hacerlo, decirlo o no decirlo. Fluye natural como la luz que emana de su ser. Que es tan fuerte que no deja apenas duda de su pureza.
Todos en algún momento de nuestras vidas hemos sido o tenido esa gran pureza, que con el tiempo y las circunstancias uno va perdiendo o desvinculándose de ella poco a poco. Pero que mucha gente da igual la edad que tenga, aún conserva y se ve en sus ojos. También es cierto que la mayoría buscamos en los demás esa pureza y virtudes, queriendo recuperar de alguna forma la nuestra perdida. Quedándonos maravillados e incluso enamorados cuando encontramos esa inocencia que mucho, poco o en parte hemos perdido. Y que como bien dice Luz Casal en su canción, para volver a encontrar la nuestra debemos mirar atrás y buscar entre nuestros recuerdos.

Estoy aprendiendo a recuperar esa inocencia. Jamás pensé que eso pudiera ser posible, es como recuperar la fe. La fe en las personas, en los demás, la confianza en ti mismo. El saber que por mucho daño que te hayan podido hacer, y el que tu también hayas podido realizar, existe el perdón. Y ese perdón es la llave que abre esa puerta escondida en el fondo de tu ser, donde el dolor y el rencor guardaron tus buenos sentimientos. Y que hoy estoy volviendo a recuperar.
Todo es un proceso. Uno poco a poco vuelve hacia atrás, hacia si mismo. Generando templanza hacia ese deseado y famoso equilibrio. Recuperando buenos sentimientos, positividad y resurgiendo de nuevo la buena fe, pureza e inocencia. Creyendo en ti, en los demás y en este mundo que tan difícil a uno se lo ponen.




Seguimos en Bukittinggi disfrutando de esta pequeña y entrañable ciudad. Después de visitar sus alrededores a pie y en transporte local, teníamos un pequeño dilema Jairo y yo.
Para visitar otros sitios interesantes tendríamos que tener algún tipo de vehículo como una moto por ejemplo. El dilema esta en que yo tengo licencia para conducirlas y en cambio no se llevarlas. Y Jairo por contra, sabe conducirlas pero no tiene licencia.
Aquí en Indonesia nos habíamos informado y a parte nos habían comentado que la policía es muy corrupta, y siempre que pueden te paran en la carretera para sacarte todo lo que puedan y más. No sabíamos que hacer, si alquilar una moto y arriesgarnos o ser más prudentes. Al final pudo más nuestros impulsos que los razonamientos, pero también influyó mucho el saber que no caminaríamos durante largas horas.
Alquilamos la moto en el restaurante donde solíamos cenar o tomar algo por las noches. El chico que nos alquilaba la moto nos dio la licencia de la misma y los respectivos cascos. Y nos lanzamos a la carretera en busca del valle encantado. No es ningún título de ninguna película de aventuras, nos dirigíamos hacia un valle precioso llamado “Harau Valley”, que se encuentra a las afueras de Bukittinggi. De ahí que quisiéramos alquilar una moto, por ir más lejos y recorrer sitios que de otra manera sería casi imposible porque las distancias son enormes. La verdad es que no se a cuantos kilómetros se encuentra el valle desde Bukittinggi, pero si se que esta a casi dos horas en moto. Algo inimaginable plantearse el ir andando o en transporte local. Ya que para ir en transporte nos informamos y tendríamos que haber cogido una combinación de 3 buses locales sólo de ida, sumando la vuelta, con sus horarios, etc, etc... sale más a cuentas alquilar la moto, además de la libertad que tienes para moverte por estos parajes increíbles, disfrutando de las vistas sin horarios ni rutas establecidas.




Seguíamos en carretera y paramos a repostar. Aquí la gasolina al cambio es de 0'5 euros el litro, muy barata para nosotros, pero acorde con el nivel de vida que hay aquí en Indonesia.
Por el camino, un señor con la amabilidad que aquí les caracteriza. En un coche nos señalaba por la ventanilla nuestra parte trasera de la moto. En un primer momento pensábamos que ocurría algo, paramos y era que teníamos la rueda algo desinflada. Le pusimos aire y continuamos nuestro viaje hacia el valle. Durante el trayecto veíamos montañas pequeñas, diría yo que más bien eran mesetas con palmeras y vegetación a sus pies y alrededores adornándolas. Constituyendo todo ello un paisaje natural impactante. No por la misma naturaleza en sí, sino por el color de la misma. Un verde intenso e incluso pareciera fluorescente en algunos tramos. Los campos de arroz, los campos de cultivo, hacían que mirases donde mirases, sintieras gozo y alegría, te sintieras bien contigo mismo y acorde con el entorno que veías y sentías. Ese bienestar que sientes y esa conexión que hace que todo este en su sitio y en perfecta armonía que parece uno haber encontrado. Sólo la he sentido rodeado de naturaleza, y aquí en Sumatra es tanta y tan bella que uno inevitablemente se ve integrado en ella. Por la sencilla razón de que todos formamos parte de esa misma y maravillosa naturaleza.



Llegamos a un punto antes de entrar al valle por la carretera, donde había una caseta. Allí teníamos que pagar nuestra entrada (5000 IDR), poco menos de medio euro para entrar en un mundo aparte.
Pasábamos la caseta e íbamos introduciéndonos hacia el valle. Veíamos enfrente nuestra una montaña, la cual a mi personalmente me fascinaba. Teníamos que pasar por un pequeño desfiladero provocado por los también pequeños acantilados que formaban las montañas. Al salir del desfiladero, apareció el increíble y hermoso valle. Rodeado de montañas, lleno de vegetación, desprendiendo un verde intenso. Era como entrar en otro mundo, como si ese trozo de tierra jamás la hubiera pisado el hombre. Era increíblemente hermoso, tanto que paramos la moto y nos recreamos la vista echando un vistazo de trescientos sesenta grados. Aquello era como haber entrado en una burbuja de cristal donde dentro se conserva un paraíso natural. Y con cuidado y gran expectación cuidábamos de no alterar la paz y armonía que allí reinaba. Incluso el ruido del motor de la moto molestaba en ese entorno.



Dimos una gran vuelta rodeando el valle, viendo casitas de las pocas gentes que allí vivían, con sus ganados y terrenos de tierras cultivadas. Todo era mágico, como si fuera la primera página de un cuento y empezara diciendo “érase una vez...” Estábamos encantados de estar en una fábula pero hecha realidad donde los protagonistas éramos nosotros mismos.



Seguíamos por un camino bordeando el valle hasta llegar a la primera cascada de las cuatro que allí hay. Paramos a contemplarla y proseguimos hacia una zona donde se ubican las tres restantes.



Esta zona esta preparada para los visitantes. Con una pequeña tienda para tomar algo y alrededor suyo un aparcamiento, donde había gente local vendiendo souvenirs y demás.
Entre esa gente se encontraba el protagonista de esta historia, lamentablemente no recuerdo su nombre, pero le voy a llamar “el salvador”. El chico tenía una bolsa llena de dulces caseros que vendía a los turistas y visitantes del valle. Se puso a hablar un rato con nosotros y después de un rato, Jairo y yo fuimos a ver una cascada cercana, esta vez a pie. Mientras paseábamos alrededor de ella, veíamos a familias locales como disfrutaban bañándose y divirtiéndose alrededor. Sonriéndonos como era ya costumbre y alguno queriéndose hacer alguna foto.



Seguimos andando para ver las otras dos cascadas que nos faltaban. Estaban cerca una de la otra, así que fue un paseo corto. Después de contemplarlas un rato y disfrutar del entorno, empezó a llover con fuerza pero en poco tiempo. Nos dirigimos hacia la moto y a la mitad del camino, venía hacia nosotros el salvador con otro amigo. Venía a buscarnos para hablar con nosotros y se trajo a su amigo para que le hiciera de traductor. Nos dio una de las bolsas de dulces que tenía para vender como regalo, también nos obsequió con unos llaveros hechos a mano de madera. El salvador estaba exaltado intentando decirnos cosas, quería tener contacto con nosotros y cambiamos emails. Nos sonreía sin cesar, sus ojos brillaban de una forma especial, desprendían pureza. Su nobleza rebosaba en la forma de hablarnos y cada vez que intentaba decirnos algo, que aunque no le entendiéramos, con verle actuar sus gestos se le interpretaba.




El salvador junto a su amigo insistieron en querer tomar un café con nosotros. Este fue a llamar a unas chicas que no sabíamos si eran familia, amigas o que se yo. El caso es que nos presentó con gran admiración y con las ganas esas que uno tiene de que los demás conozcan a una persona especial. Ahí estábamos todos tomando algo y charlando amistosamente. El salvador saciaba su curiosidad bombardeándonos a preguntas, expresándose como podía y nosotros mientras, sintiéndonos muy cómodos y percibiendo todo el cariño que nos estaba regalando. Aprovechamos y quisimos también entrar en el juego y le preguntamos cosas. Sobre su trabajo, familia, edad (35a.) etc... 

Al despedirnos de el ocurrió algo excepcional, el salvador se puso a llorar. Triste y emocionado se despidió de nosotros entre lágrimas. Quizá fuera tanta la admiración hacia nosotros que le pudo la emoción. O puede ser tal y tanta la pureza, que no retiene ni esconde ningún sentimiento.


Nos dirigimos hacia la moto para marcharnos, y al lado había un grupo de locales que nos hacían señas a la parte trasera de la moto. Nosotros no entendíamos a que se referían y comenzamos la marcha. Unos metros mas adelante, la rueda de atrás se tambaleaba y nos dimos por fin cuenta de que habíamos pinchado. Y enseguida me vino a la mente el hombre que nos intento avisar por la ventanilla horas antes, y que torpemente no supimos interpretar.
Estábamos muy lejos de nuestro destino y no había nada cercano donde pudiéramos parar y reparar el pinchazo. De repente apareció por detrás con una moto el salvador, con decisión y dirigiendo la situación. Enseguida me indicó que me subiera con el en la parte de atrás, y que Jairo despacio nos siguiera. El salvador iba acelerado con la moto, preguntando a otras gentes locales por un sitio donde cambiar la rueda. Yo miraba hacia atrás e intentaba no perder de vista a Jairo, aunque por momentos fue imposible. Nuestro salvador aceleraba y se desvivía buscando un sitio o taller. Salimos ya del valle y nos encontrábamos de nuevo en carretera. Encontramos una casa junto a ella y paramos a preguntar, pero no pudo ser. Seguimos adelante y rápido por la carretera, estaba atardeciendo. Pronto caería la noche y todavía no sabemos que va a ocurrir con nosotros, pensaba. Me giraba y veía a Jairo muy lejano. El iba despacio procurando no desestabilizarse, mientras yo seguía con el salvador que desinteresadamente estaba ayudándonos. 



Llegamos a otro puesto o casa al pie de la carretera. Paramos a preguntar y esta vez sí que se podía , pero antes había que ir a buscar la goma de recambio acorde con la medida de la rueda. El salvador le dijo a Jairo que esperara allí, mientras nosotros íbamos en busca del recambio. Así fue, el salvador aceleraba mucho más que antes. Iba a toda leche, haciendo eses pasando a los coches y demás vehículos, como si le fuera la vida en ello. En ese instante volví a sentir esa sensación de aventura. De nuevo pensé en las circunstancias insólitas. Subido en la moto de un chico que acabo de conocer, y que se esta desviviendo por ayudarnos. En un sitio totalmente desconocido, que si me dejara abandonado no sabría ni donde estoy, yendo a gran velocidad en busca de un simple recambio, pero que pareciera que fuésemos a buscar un tesoro escondido. ¡Otra vez corría por mis venas adrenalina pura! Miraba el entorno, los paisajes con la luz del atardecer, le daban un toque especial a aquel momento. No podía dejar de sonreir.



Preguntamos en un par de sitios de recambios, hasta dar con uno que si tenían el que necesitábamos. Deprisa y corriendo volvimos donde habíamos dejado a Jario solo esperando. El salvador habló con el hombre que nos cambiaría la rueda, para que nos cobrara a precio real, es decir a precio local. La reparación del pinchazo nos salió por 5.000 IRP, poco menos de medio euro. El salvador dejó la situación controlada y antes de que se fuera, quise agradecerle todo lo que había hecho por nosotros.
Cuando le vimos en el valle y estuvimos hablando un buen rato con el, durante la charla el se fijó en un colgante que yo llevaba, y que le gustó mucho. Ese colgante en forma de cuerno color azul turquesa, era un regalo de unos amigos que tengo en Benidorm, Jesús y Ana. Me lo regalaron con sus mejores deseos para mi aventura. Lo guardaba con cariño, pero si algo he aprendido en este tiempo, es a no apegarme a las cosas. Y si ese colgante tenía un propósito, estoy seguro que era el de estar en manos de el salvador. Las circunstancias así lo han querido y me siento mucho más feliz dándolo que reteniéndolo. Seguro que Jesús y Ana se alegrarán de saberlo.
De nuevo se emocionó nuestro salvador, nos abrazamos y despedimos de el. Se fue con su moto como un rayo hacia el valle de donde pertenece. Un valle con maravillas naturales, en forma de montañas, campos verdes y almas puras. Un mundo mágico, compuesto de un paraje sin igual donde habitan seres extraordinarios. Y que hoy hemos sido testigos de esa magia que desprende Harau Valley.



Mientras arreglaban el pinchazo, nosotros estábamos digiriendo todo lo que nos había ocurrido aquella tarde. Pensando en lo que pudo ser y no fue, y que gracias a un ser puro e inocente que se acerco a nosotros y nos dio su afecto, cariño y admiración. Hemos podido abrir nuestros corazones y almas, recuperando esa fe que creíamos perdida. El destino nos ha lanzado un rayo partiéndonos en dos. Sacudiendo nuestras entrañas y revolviendo nuestros sentimientos. Viviendo una gran lección de la vida en forma de aventura. Hemos sido arropados por la bondad, por la nobleza. La vida nos demuestra a cada paso lo que realmente necesitamos, poniendo en nuestro camino señales, lecciones y situaciones de crecimiento personal. Ahora soy yo quien emocionado llora, de alegría, de emoción, de felicidad. Porque gracias a el salvador que nos dio y regaló su Amor, soy más libre de mente y de malos sentimientos. El salvador no sólo nos salvó de una tarde llena de problemas y contratiempos, también nos salvó de nosotros mismos.


EL SALVADOR

martes, 4 de junio de 2013

LA MAGIA DE SUMATRA

Dejamos atrás el mundo musulmán de Malasia para introducirnos en otro totalmente distinto aunque también musulmán. Cambiamos de escenario, de país, y hasta de nivel de vida.
Cruzamos el estrecho de Malaca dirección Dumai, en la isla de Sumatra (Indonesia). Sumatra es ahora mayormente conocida por la famosa desgracia del tsunami. Pero nosotros íbamos a conocer el verdadero, puro y noble espíritu que brota de entre tanta naturaleza y contagia tanto a sus habitantes como a sus visitantes.





Ya en el ferri, entre un país y otro yo estaba acomodado en el interior del mismo, mientras que Jairo estaba en la cubierta conversando con un chico local. Casi al llegar a nuestro destino me uní a la conversación, la cual era sobre el tabaco. El chico nos explicaba que en Indonesia es mejor y mas barato que en Malasia. La verdad es que si en lo referente al precio, por ejemplo al cambio un paquete de Mallboro cuesta un euro y poco.
Cuando llegamos al muelle, resulta que el chico con el que estábamos hablando trabajaba en el ferri y nos favoreció en la recogida de equipaje. Buscó nuestras mochilas y fuimos de los primeros ahorrándonos la marabunta que se forma en los ferris para recoger los bultos.
Teníamos que pasar el punto de control. Los de seguridad al ver que éramos españoles y como justamente hacía un par de días antes España ganó la eurocopa, nos felicitaron. Y el control se transformó en una charla amistosa y de colegueo. Empezábamos a notar la amabilidad y las sonrisas sinceras de las gentes de Sumatra.
Afuera del muelle había un ejército de hombres en busca de clientes y turistas para llevarlos en sus coches. Un hombre con el que hablamos en el ferri nos "aconsejó" ir a una agencia para coger transporte. El hombre nos quiso liar y nosotros digámoslo así, nos dejamos. Pues bien, al final fuimos en furgoneta hasta la agencia, parando antes para sacar dinero nuevo en un país nuevo. Aquí el dinero son la rupias indonesias, 1 euro = 12.000 IDR. Por el camino no podía dejar de observar y maravillarme por otro sitio nuevo que estaba a punto de conocer.



Indonesia es un país pobre y mientras íbamos en la furgoneta camino a la agencia, observaba las estructuras de las casas de dos pisos en forma de cubo y medio derruídas y no podía evitar compararlo con Nepal. Se parecían mucho y bastante a las pequeñas ciudades y pueblos que conocí allí, con carreteras mal asfaltadas, socavones e incluso a veces la falta de asfalto convirtiéndose en un camino polvoriento y lleno de baches. Una vez más cambiaba de un país acomodado  como Malasia e incluso Tailandia, a uno más humilde.

La verdad es que me siento más cómodo en sitios o países  más pobres, quizá uno pueda notar y palpar mejor la sencillez y la bondad de sus gentes. Realmente es cierto eso de que cuanto menos tienes más das. Lo he comprobado durante todo este tiempo, llegando a veces a desconfiar por la falta de costumbre. Uno viene tan envenenado de su mundo que es un trabajo diario quitarse la desconfianza y el miedo. Pero de eso se trata, de encontrarte en situaciones y superarte resolviendo el conflicto de turno. No se trata de confiar en los demás, sino en ti mismo. ¿Tienes confianza en ti? ¿Tienes ese valor necesario para superar el miedo a confiar?. Confianza en la entrega a la buena fe, un riesgo positivo que abre posibilidades. Posibilidades infinitas y que según apuestes por ello ganarás mas o menos. Una de mis frases favoritas es aquella que dice " el que no arriesga no gana " y que ¡gran verdad!.
Mucha gente se cree que arriesgar es luchar en la vida por conseguir cosas materiales, dinero, poder, una buena posición social. Y lo único que consiguen es una coraza que se creen les protege de sus miedos y en realidad les aleja de ellos mismos. Es justo lo contrario, en la humildad y sencillez uno esta más conectado con su ser, con uno mismo y por lo tanto con los demás. Quizás por eso me sienta más cómodo en estos tipos de países, porque sus gentes suelen ser más puras y nobles. No tienen tantos miedos creados por el apego a lo material, puesto que no tienen acceso a ello. Tienen menos que perder y en cambió mucho que ofrecer y te lo dan.




Nuestro siguiente destino estaba entre Padang, una zona costera bañada por el océano Indico donde los surfistas hacen de las suyas o Bukittinggi, una pequeña ciudad en el interior de la isla y más al norte. Estábamos cansados de tanta playa, palmeras, olas y estampas de postales (suena un poco presuntuoso pero es cierto) y preferíamos visitar cosas y sitios diferentes ya que aquí en Sumatra la naturaleza es bestial.
Sumatra es la sexta isla más grande del mundo y la mayor de Indonesia. Como he mencionado antes tiene una naturaleza salvaje increíble, llena de selva tropical, volcanes, lagos, campos y extensiones verdes. Con una fauna singular como el famoso tigre de Sumatra, rinocerontes y orangutanes. Pero lamentablemente están en serio peligro de extinción ya que en los últimos 35 años se ha perdido la mitad de su habitad, de su selva tropical.

Al final decidimos ir a Bukittinggi compartiendo una van junto a otras gentes locales. Por el camino tuvimos que apearnos un par de veces para empujar, ya que todo era muy rudimentario. Ya pensábamos que nos tocaría dormir en medio de la selva entre montañas je je ¡otra aventura más!; Pero al final sí que pudimos proseguir nuestro viaje.
Era de noche y paramos un par de veces para tomar algo en alguna tienda-restaurante y casa a la vez. El entorno me recordaba mucho a mi entrada a la India que hice en un jeep de noche. Como he dicho, las casas son muy parecidas a las de Nepal e India y la carretera junto a la tierra rojiza le daban ese toque auténtico a la vez que parecido.
Las gentes no estaban acostumbrados a ver mucho turistas ya que nos miraban y observaban todo y cada uno de nuestros actos con gran expectación. Incluso uno de los camareros con el dedo como si estuviera señalando, nos daba toques en el hombro comprobando si  éramos de verdad.
El momento fue divertido y la situación curiosa. En un zona del mapa que ni sabíamos donde estábamos en medio de la nada, por la noche, en un sitio de comida en mitad de la carretera con pocas personas. Estas, mirándonos con atención como si fuésemos extraterrestres. Y así era, éramos dos seres totalmente extraños para ellos con atuendos y aspectos diferentes. Ellos se sentían atraídos por la curiosidad y comprobaron por ellos mismos que tipo de personas éramos. Eso sí, sus sonrisas y miradas eran tiernas, nos sentimos cómodos.





Seguíamos nuestro viaje nocturno hasta que llegamos a las afueras de Bukittinggi, donde el conductor después de dejar a los demás pasajeros nos quería dejar allí. Pero le pedimos que nos dejara en la misma ciudad y no a las afueras. Luego nos enteramos por otros viajeros, que suelen hacer eso. Dejar a las afueras de la ciudad a los turistas en medio de la noche y que se apañen andando unos kilómetros. Menos mal que nos dimos cuenta antes y le pedimos que no lo hiciera.
Eran las cinco de la mañana y Bukittinggi estaba cerrado es decir, no había ninguna posibilidad de quedarnos en ninguna guest house hasta la mañana. Dimos vueltas y vueltas con nuestras mochilas intentándolo hasta que al final encontramos uno bastante penoso regentado por un hombre alemán. Decidimos quedarnos para dormir un par de horas aunque sea. Así hicimos, nos pusimos el despertador antes de la hora del “check out” para buscar otro mas cómodo a la vez que rentable.

Por fin estábamos en Bukittinggi. Una ciudad pequeña rodeada de increíble naturaleza, una ciudad donde la vida se resuelve tranquila y donde las gentes son abiertas, cariñosas y risueñas. Y lo íbamos a comprobar a cada momento.





El primer día como estábamos algo cansados del viaje no quisimos hacer ni visitar nada especial, dimos una vuelta por la plaza principal donde se encuentra “Jam Gadang” una torre con un reloj, regalo de la reina de Holanda. También desde la plaza se puede observar parte de la cordillera que tiene Sumatra. Ya que Bikittinggi se encuentra en la zona alta de una colina a unos mil metros, teniendo buena posición para unas buenas vistas.




Seguíamos con nuestro paseo, visitamos un mercadillo que había cerca de la plaza. Y entre tanta gente y bullicio iba a entrar a escena Manuel.
Manuel es un gallego afincado en Sevilla desde hace mucho años que nos preguntó por una dirección y acabamos haciendo muy buenas migas. Es un hombre singular, auténtico y que habla por los codos, pero es tan agradable que da gusto escucharle.
Manuel es un hombre de mundo, ha viajado mucho durante su vida, ha sido profesor, estudiado magisterio, psicología y filología árabe. Es un hombre interesante que sus 67 años tiene mucho que enseñar no sólo por su cultura sino por su experiencia en la vida. Lo que destaco de el es su autenticidad, con un carácter extrovertido, sencillo y noble. Intercambiamos opiniones y risas ya que también es muy divertido. Mas tarde nos despedimos de el y proseguimos con nuestro paseo.
La gente nos saludaba y sonreía sin cesar, algunos hasta venían para pedirte hacerse una foto contigo como si fueras un actor o futbolista famoso. Muy parecido a lo que me ocurría en la India pero aquí más exagerado. Grupos de gentes, chicas y chicos, madres y niños, saludaban desde la otra calle y sonrientes te preguntaban las cosas típicas que se le preguntan a los turistas. Por momentos alguien se paraba y se relacionaba contigo con gran admiración. Para nosotros era una calurosa bienvenida a un país y más concretamente a una isla que dificilmente podremos olvidar.





Al día siguiente, esta vez sí. Fuimos a recorrer y visitar Bukuttinggi y sus alrededores. Caminamos todo el día, sin prisas y disfrutando de cada momento. Como estaba siendo habitual, grupos de gente nos saludaba y nosotros parándonos y charlando con ellos. Después de varios kilómetros, nos encontrábamos fuera de la ciudad y contemplábamos la belleza sin igual del lugar. Campos de arroz, verdes praderas, selva de fondo... Y por el camino casas rurales de campesinos, los cuales se paraban a saludar.




En una ocasión nos “asaltó” un grupo de niños acompañados de una mujer a la que habíamos saludado el día anterior en la ciudad. Los niños jugaban con nosotros y preguntaban curiosos. Era tal la admiración hacia nosotros que querían que les firmásemos sus camisetas de fútbol como si fuéramos sus ídolos. Ahora se como se sienten los futbolistas famosos y puedo decir que es abrumador, sintiéndonos confortables y cómodos con la situación, aunque fuera peculiar todos lo pasamos muy bien. Fue un momento entrañable.

Por la tarde ya anocheciendo, regresábamos a Bukittingi. Volvíamos con las pilas cargadas en vez de gastadas por estar todo el día por ahí dando vueltas. Las muestras de cariño y de afecto hacían a uno reconfortarse y sentirse lleno de Amor, contagiándose y trasmitiendolo a la vez.
Por la noche fuimos a un restaurante que se come muy bien a un precio razonable. Ahí suelen reunirse y encontrarse los turistas, y allí nos encontramos con Manuel junto a Alex, un chico francés al que conocimos en el ferri al venir aquí. Estuvimos tomando algo, charlando e intercambiando información como es habitual entre viajeros. Al final sacamos en claro lo que haríamos al día siguiente, visitar el lago Maninjau.





Cogimos un bus local que nos dejaría cerca del lago. A sus orillas se ubican las casas de las gentes que habitan allí, campesinos que trabajan la tierra para poder subsistir. La zona era muy tranquila, hermosa y con un ambiente de paz y quizá hasta incluso místico. Caminábamos despacio, atentos a los detalles que surgían del entorno. Paramos a comer en una casa, aquí es habitual que el restaurante o sitio para comer, sea la misma casa donde vive el propietario con toda su familia, viéndoles mientras comes como hacen sus cosas, limpian o los niños juegan a una “playstation” pirata. Por los menos los sitios que no son para turistas y que están mas alejados de un núcleo urbano si, aunque la verdad esto es habitual en muchos países de Asia en general. Mientras esperas a que te traigan la comida, uno puede vivir de cerca sus costumbres en su hábitat y así conocer un poquito más su cultura. Es interesante conocer los sitios más alejados del turismo y perderse entremezclándose con la vida autóctona del lugares que uno visita viajando.



Estábamos solos, recorriendo aquel paraje extraordinario que formaban el lago, los campos de cultivo, las casa y sus habitantes. Rodeados de naturaleza y un entorno rural donde las gentes locales hacen sus vidas rutinarias, que supongo para ellos es sacrificada y dura pero que a nosotros nos fascinaba.


Aquí no hay lujos ni comodidades, todo es más campechano, más autentico. La vida aquí es diferente, sencilla y a la vez que hermosa, cruda. No hay recursos ni muchas veces medios pero sus sonrisas y personalidades amables hace casi imperceptible esas carencias.


Estamos descubriendo uno de los lugares naturales más impresionantes que hemos visto y a las gentes mas buenas que hemos encontrado. Nuestro viaje por Indonesia promete y mucho...


lunes, 18 de marzo de 2013

Nº 15  Amar a un ser humano es ayudarle a ser libre (Ramayat)


El conocimiento de una persona no se basa en simples datos, sino en algo más integral que libera al ser humano, tanto de la escasez como de sus propias miserias. El desarrollo de la inteligencia y el cultivo del alma proporcionan una confianza que no se basa en la presencia de nadie en concreto, ni en nada a lo que uno se aferra.
Cuando trabajamos nuestro interior, sabemos que nadie nos va a regalar la felicidad, sino más bien depende de la relación con uno mismo y la amplitud de consciencia alcanzada. Se trata de una transformación hacia la libertad que no tiene tanto que ver con la ausencia de cadenas externas como con la maduración y sentimiento de trascendencia.

Si se apoya a todo ser humano  en el desarrollo de su mente y en el cultivo de la sensibilidad interna, se dispondrá de más opciones para lograr el bienestar y la paz duradera.
Cuando una persona se abre a la expansión que ofrecemos con nuestro abrazo del alma, recibe un regalo sin precio. Recibe el código de la salida del miedo y las claves  del despertar de su conciencia. Amar es compartir la medicina que nos ha liberado y ofrecer aquello que nos dio mas poder y templanza. Amar es regalar la llama que un día se encendió en lo alto de la montaña y compartirla en conversaciones cotidianas.

                   Inteligencia del Alma "144 Avenidas neuronales hacia el yo profundo"
                                      
                                                                                                              -- José María Doria --                                        



lunes, 7 de enero de 2013

La palabra sánscrita KARMA significa "acción" o, más específicamente, cualquier acción material que trae una reacción que nos ata al mundo material. Aunque la idea de KARMA se asocia generalmente con la filosofía oriental, mucha gente en el occi­dente también está llegando a comprender que KARMA es un principio natural, como el tiempo o la gravedad, y tan condicionante como estos. Para cada acción existe una reacción. De acuerdo a la ley del KARMA, si causamos dolor y sufrimiento a otros seres vivientes, debemos soportar lo mismo a cambio, ya sea tanto individual como colectivamente. Cosechamos lo que sembramos, en esta vida y en la próxima; la naturaleza tiene su propia justicia. Nadie puede escaparse a la ley del KARMA, excepto aquellos que comprenden cómo ésta trabaja y así cumplen con ella.



"Se recomienda a las personas que desean avanzar en el eterno sendero espiritual que dejen atrás toda violencia hacia otras entidades vivientes de cuerpo, palabra o pensamiento. No hay religión superior a ésta". 

                                                                                                                 - Srimand Bhagavatam 7.15.8 -

 

"Siento que el progreso espiritual nos demanda el que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios, y sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal DEBERÍA DE DEMOSTRARSE no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye sin la menor duda una gran ayuda para la evolución y paz de nuestro espíritu."  
 
                                                                                                                        --MAHATMA GANDHI--





lunes, 24 de diciembre de 2012

En el pasado la gente quería ir al cielo, al paraíso, con Dios, y encontrar la paz. Todo lo contrario, el encuentro con Dios sería motivo de mucho problemas, de muchas preguntas, de mucha ira y rabia contra Dios porque te creó sin tu permiso, creó el mundo lleno de sufrimientos, y tú has tenido que vivir en él. Creó todo tipo de deseos en ti que nunca parecen ser satisfechos; cada deseo pide más y más y más, no tiene fin. ¿Acaso crees que el encuentro con Dios sería un encuentro pacífico? ¡Sería el mayor de los combates!

Según una antigua historia, Dios vivía en la calle Mahatma Gandhi, en Puna. Pero la gente le atosigaba constantemente pidiéndole cosas; y no importaba que fuera de día o de noche, la gente siempre estaba a las puertas de la casa de Dios en la calle Mahatma Gandhi. Tenían tantos motivos para quejarse, y ¿a quién iban a presentarle sus quejas? Era como si, de una forma u otra, todo estuviera mal.
Algunos eran demasiado altos y otros eran enanos, algunos habían acumulado todas las riquezas y otros eran mendigos. Algunos eran muy guapos y otros estaban justo al otro extremo...
Dios le dijo a sus compañeros: "Esto es intolerable. Tenemos que encontrar algún lugar al que nos podamos mudar".
"de acuerdo --dijo Jesús--. Podemos mudarnos al Everest, hasta allí no llegará nadie".
Pero Dios le contestó: "Tú todavía eres muy joven para comprender y ver el futuro, pero como yo sí que puedo verlo, sé que ese lugar no sería seguro durante mucho tiempo. La gente  no tardaría  mucho en llegar allí y tendríamos que volver a mudarnos. Tenéis que encontrar algún lugar donde no tengamos que volver a mudarnos".
El Espíritu Santo sugirió: "Entonces, la luna sería un buen lugar".
"Tú no comprendes el problema --dijo Dios--. estos locos llegarán al Everest, a la luna, a Marte, ¡y sin ningún propósito! Pero si me encuentran en algún lugar me matarán, porque, como es natural, ellos creen que soy el responsable de todo".

Entonces, un hombre que estaba entre la muchedumbre, un viejo sabio , ser acercó a Dios y le susurró algo al oído, a Dios se le iluminó la cara y dijo: "¡Ese es el lugar correcto!".
Lo que le dijo a Dios fue: "No hace falta que te vayas muy lejos, simplemente entra en el propio ser del hombre. Allí no irá nunca, ese es el único lugar donde no se le ocurrirá buscar. Puedes estar tranquilo".



                                                   "Creer en lo imposible antes del desayuno"   --- Osho ---



miércoles, 5 de diciembre de 2012

UN MUNDO MUSULMÁN : MALASIA II


La palabra Islam significa sumisión. Se trata de la aceptación de la voluntad de Dios o del sometimiento a la misma, manifestada por su enviado Mahoma, por medio del libro revelado (el Corán). Por esto es una de las “religiones del Libro”, a las que Dios ha comunicado su palabra: judaísmo, cristianismo, islamismo. Los seguidores del Islam se llaman musulmanes (creyentes) y forman una comunidad muy unida (la Umma o comunidad madre). El Islam queda clasificado entre las religiones monoteístas y proféticas, acentuando el dar gloria Dios único, Creador y Señor.
En toda religión se acentúa la dependencia de Dios y la obediencia a su voluntad. El Islam recalca esta sumisión especialmente por parte de cada individuo ( “abd”, adorador y servidor). Mahoma es el profeta enviado por Dios a la comunidad de los creyentes. El Islam se fundamenta, pues, en tres pilares: el Corán o libro revelado (como palabra de Dios), el profeta Mahoma y la comunidad (Umma)





Malasia consta de trece estados con una población de veintisiete millones de habitantes. Dividida en dos regiones, Malasia Peninsular situada en la península malaya limitando con Tailandia al norte y con Singapur al sur y Malasia Oriental situada en la zona septentrional de Borneo limitando con Indonesia al sur y con Brunéi al norte.

La población malaya nacidos en Malasia son todos musulmanes, según el artículo 160 de la constitución de Malasia, pero son una sociedad multireligiosa con distintas etnias cada cual con su religión. Aproximadamente el 60% de la población practica el islam, el 19% el budismo, el 9% el cristianismo, el 6% hinduismo y el 2'5% la religión tradicional china. El resto en otras religiones tales como el sijismo, animismo entre otras. En principio, la constitución garantiza la libertad de culto.

Existe dos tipos de justicia en el país, la difundida y aplicada por el islam. Las cortes islámicas toman toda decisión que todos los musulmanes deben obedecer y seguir en temas tales como el matrimonio, la herencia, la apostasía (renuncia de la fe), la conversión o la custodia por ejemplo. Y la justicia civil para el resto de población no musulmana con sus propias cortes al igual que la islámica. Depende de tu creencia serás juzgado por uno o por otro.







Estábamos en Kuala Terengganu e hicimos caso de las recomendaciones del chico turco de la parada de autobús. Jairo y yo nos encaminamos hacia una de las islas que nos recomendó. Fuimos al sur para dirigirnos a Pulau Tioman Island. Para ello teníamos que llegar a un pueblo costero donde salen los ferris hacia diferentes islas. El pueblo en cuestión es Mersing, situado en el estado de Johor y donde pasamos un par de días la mar de tranquilos antes de coger el ferri.

Llegamos al pueblo en uno de los confortables autobuses que ofrece este país en general. Nos dejó en un lado de la carretera, apeándonos y recogiendo nuestros bultos empezamos a observar nuestro alrededor y quedándonos perplejos del encanto que desprendía Mersing. Justo donde nos dejó el bus, mirando hacia arriba, podías ver una pequeña colina frondosa con un letrero tipo como el de Hollywood, formando el nombre con las letras grandes. Debajo de la misma se halla un templo chino con su tradicional decoración oriental incluyendo sus dragones. En esa misma calle mas abajo, también se hallaba una tienda donde realizaban y hacían figuras de los dioses hindúes, figuras de piedra para supongo exponer en templos. También realizaban los símbolos y tipografía hindúes, como la famosa esvástica.




El símbolo de la esvástica se remonta según algunos historiadores al siglo V a. C.. Originalmente fue utilizado por los hindúes, teniendo un claro significado religioso. Este símbolo tiene varios significados y todos positivos..puede significar felicidad, suerte, bendición, salud, confirmación o un adiós. Dependerá en que momento y acto se utilice para tener un significado u otro. En Occidente conocemos este símbolo por la esvástica alemana de la segunda guerra mundial. Lo que hizo el “señorito” Hitler fue cambiarla y adaptarla a sus fines utilizando el símbolo hindú. Transformando su significado de paz a guerra, de suerte a desgracia, de felicidad a horror.

La verdad es que antes no estaba familiarizado con todos estos símbolos y términos, también es cierto que tampoco había convivido ni entremezclado con otras religiones ni sitios o lugares donde se practicaran. Este viaje me esta enseñando todo tipo de religiones y a convivir con ellas. El destino es sabio...muy sabio, sabe que yo no creo en ninguna, que no tengo fe de esa índole, y me muestra a cada paso enseñanzas. No es que yo antes fuera radical ni extremista referente a las religiones, pero si es cierto que no me hacían ninguna gracia, pero ahora que conozco mas a fondo no solo una ni dos, sino varios tipos de creencias y a sus gentes, hace que reflexione...

Observando la fe de la gente, como conviven con sus religiones que forman y constituyen la personalidad de una población, marcando el carácter de esas personas. Hace que pueda conocer y comprender mejor la forma de ser y comportamiento de la gente en general, llegando a sentir comprensión y no rechazo como antes sentía. Estaré en desacuerdo y no creeré en absoluto las mismas creencias que los demás, pero ¿quien soy yo para juzgar o intentar imponer las mías?

Durante este tiempo sigo sin creer en ningún Dios, es más, me reafirmo en que todo está en nosotros. Por ejemplo el budismo no es ninguna religión en sí, sino una filosofía de vida, Buddha no es ningún Dios, fue una persona normal como cualquiera de nosotros con la gran diferencia de que el se iluminó y llegó al nirvana, al equilibrio total. Al igual que el, también ahora pienso que otros hombres en la historia también lo hicieron, como Krishna o Jesús, pero sus mensajes de iluminación han sido violados y maltratados durante la historia llegando a perturbar a la humanidad. Pero porque el ser humano se corrompe con facilidad, llegando a desprestigiar sus propias creencias, valores y condiciones como persona.

Alguien podría decirme eso de que no se puede generalizar, pero yo lo hago. Mayoritariamente, porque vivimos en sociedades( de millones de personas ), todos nos comportamos como la mayoría, como lo marca una sociedad, despreocupándonos de lo más importante, de nosotros mismos, pero no me refiero a nuestras necesidades sean cuales sean. No hay que seguir a nadie en esta vida, ni idolatrar ni rezar a ningún ser superior a nosotros. Nosotros somos nuestro propio Dios, nuestra propia luz, no hace falta seguir a Buddha, ni a Cristo ni a ningún otro, ¡Hay que ser un Buddha!, ¡un Cristo!, llegar a no solo descubrir la verdad... sino transformarnos en ella. Es curioso que considerándome ateo, me atraiga tanto el tema de la religiosidad. Desde que experimenté el cambio, mi gran cambio, tengo otras inquietudes. Llegando a explorar temas que antes ni me había planteado, pero el universo me tiene preparado algo muy gordo, porque todo este camino tanto intenso como emocionante y no me refiero al que estoy realizando exteriormente, me tiene que llevar a algún sitio o estado, en eso si que tengo fe...







Nos alojamos en un hotel chino donde pasamos dos noches. Durante el día paseábamos por la playa y su largo paseo hasta llegar a una zona de rocas y jungla, la playa no era paradisíaca ni mucho menos. Pero tenía su belleza natural y salvaje. Mersing es un pueblecito tranquilo donde sus gentes hacen su vida normal y se relacionan a la vieja usanza. Cerca de la playa y el puerto de Mersing tienen ubicado sitios donde realizar distintas actividades, pudiendo ver como por ejemplo gente en un parque o explanada haciendo gimnasia, también puedes ver corrillos donde se sientan a hablar y tomar algo de los puestos callejeros que suelen montar. Jóvenes tomando algo en las terrazas de los mismos puestos y los no tan jóvenes sentados echándose una partida a una especie de juego tipo las damas. Todos ellos haciendo vida en la calle, respirándose en el ambiente una armonía y tranquilidad especial. De hecho, en vez de tomar Mesing como un pueblo de paso para pillar el ferri a Pulau Tioman, quisimos quedarnos un par de días mas y respirar de esa tranquilidad y paz que transmitía. Caminábamos por la calle y sus gentes siempre absolutamente siempre, nos saludaban, aunque nosotros no hubiéramos dicho nada anteriormente. A veces incluso nos sentimos maleducados por no haberles saludado antes de que ellos lo hicieran. Siempre te daban los buenos días, tardes o noches, con una sonrisa y amabilidad. Aquello también hizo que tomáramos la decisión de alargar la estancia.






De nuevo cogimos un ferri para llegar a Pulau Tioman. La peculiaridad de la isla es que aquí te tienen que dejar en la zona que tu elijas, ya que en ella no hay carreteras ni vehículos que circulen. Lo máximo que hay son motocicletas que son utilizadas por la gente de la isla. Nosotros fuimos a la zona “ABC”, que así se llama la zona mas hippie y también la mas económica. Había otras zonas mas apartadas y resorts exclusivos en los que parada a parada, los grupos de gente iban bajando.

Encontramos después un rato regateando y preguntando un bungalow adosado bastante majo y simple, la cama, ventilador en el techo y ¡baño propio!. El bungalow estaba muy cerca de la playa, solo había que atravesar el camino de tierra y ¡voilá!.



Teníamos como vecino a un chico singapurense (Singapur), el cual sabía hablar algo de español ya que había estudiado durante 3 meses en Texas (U.S.A.) en la universidad. Nsin como así se llama había viajado bastante ( yo creo que casi todo el mundo viaja, menos nosotros los españoles) y se había dedicado por algún tiempo a ser profesor de buceo aquí en Tioman Island. Teníamos largas y entretenidas charlas, nosotros practicábamos nuestro ingles con el y Nsin practicaba su español con nosotros (esto me recuerda a mi compañera de orfanato Meagan en Pokhara, hacíamos lo mismo).




Tioman como he comentado antes, tiene la peculiaridad de ser una isla sin carreteras ni coches ni tráfico que rompa la armonía de la misma. Sólo puedes escuchar las motos que circulan en una parte de la isla. En la zona donde estábamos instalados Jairo y yo, había un camino de tierra y asfaltado de forma peatonal. Andando hacia el sur unos cuantos metros, tenías que atravesar parte de la jungla en la cual habían hecho un camino (también asfaltado) tipo pasarela para atravesar parte de esa isla. Volvias a bajar unas escaleras, las cuales daban a parar a una pequeña cala donde se encuentra uno de los algunos muelles pequeños que hay repartidos en la isla. Por las tardes, las gentes locales solían tomarse su baño y en un puesto cercano, vendían pan duro para dárselo a los peces y así poder sentir y ver de cerca la diversa y colorida fauna marina. También fue uno de los sitios donde quisimos disfrutar de las puestas de sol que aquí en Tioman son increíblemente hermosas.








En la isla, el medio de transporte a parte de tus propias “patas” es la bicicleta. Alquilamos unas bicis para unos días y tengo que decir que es verdad eso de que lo de montar en bici nunca se olvida. Llevaba mas de veinte años sin coger una y tenía ese miedo tonto de volver a cogerla, pensando que me pegaría una leche tras otra. Pero como todo, es afrontar tus miedos. Por muy pequeños y ridículos que te parezcan siempre uno debe enfrentarse a ellos. Da igual que sea miedo a montar en bici o miedo a dejar tu vida para realizar otra, el caso es que se componen de lo mismo. El miedo te frena y cada vez que superas uno, por pequeño que sea, creces y ello te hace mas capaz.




Pues sin poner freno y pedaleando recorrimos la isla descubriendo playas, sitios y escondrijos.
Uno de esos descubrimientos fue una playa en el punto mas al sur. Recorrimos un camino de tierra y piedras mientras a nuestra derecha divisábamos los acantilados y a nuestra izquierda la rica y abundante vegetación, un espectáculo visual verdaderamente increíble. Llegamos a dicha playa donde se encontraba un santuario de tortugas, las cuales van allí a poner sus huevos. En ese momento no había nadie, la playa estaba desértica. Había una cabaña donde se supone suele haber una persona que vela por las pobres tortugas, pero como digo no había nadie, ni las tortugas ni el vigilante.

Dejamos las bicis para adentrarnos en la paradisíaca playa, arena blanca, vegetación frondosa y algún que otro tronco de árbol inclinado hacia el mar, vamos toda una postal. Nos bañamos e hicimos snorkel y observábamos la gran belleza a nuestro alrededor. Teníamos toda la playa para nosotros solos, rodeados de bosque, naturaleza y rocas. Era un mini paraíso terrenal.



A la vuelta volvimos por el camino de tierra atravesando vegetación hasta llegar al empiece de una carreterilla asfaltada que suelen tener algunos resorts para su acceso y recorrido. Mientras paseábamos por uno de ellos (no había otro camino, tenias que atravesarlos), en una cuesta me di un importante piñazo, es decir me caí dándome una leche quemándome el brazo izquierdo sobre el asfalto. El suelo quemando como quemaba y en cuesta como estaba, hizo que me quemara bastante y tuviera el brazo ensangrentado. Estábamos bastante lejos de nuestro bungalow para poder ir enseguida a curarme las heridas, así que tuve que solicitar ayuda a la madre naturaleza y fui a la playa donde se ubicaba un resort cercano para lavármela y que el agua hiciera el resto en un primer momento. ¡Vaya! Al final tuve que estrenarme y me di la leche, pero bueno, esta vez no esperé veinte años para volver a montar y quitarme el miedo. Aprendí la lección y después del primer momento, volví a pedalear de nuevo. Eso si, parecía salido de alguna guerra, pierna y brazo ensangrentados y todo dolorido. Todo fue bien después, gracias a los cuidados médicos de Jairo (¡dios! como escuece el alcohol 96º).





Quitando el incidente, por lo demás nuestra estancia en Tioman fue muy relajante a la par que activa. Cerca de la zona donde estábamos instalados, hacia el norte. Podías explorar caminando y haciendo pequeños trekkings mas partes de la isla. Subimos una ladera donde había amarrada a la tierra una gran cuerda para ayudarte a subirla y luego atravesabas y te introducías en la jungla. Siguiendo los caminos, llegabas a otras zonas de resorts y bungalows con sus playas correspondientes y donde en esta parte de la isla el agua de ve de un color mas azulado y clara.




También pudimos comprobar que la caída de los cocos de las palmeras, son mortales. Sabíamos que era así porque lo habíamos visto en un reportaje, pero un día paseando con nuestras bicis, en un camino asfaltado, en el lateral hay una formación lineal de palmeras muy altas (3 o 4 pisos), pues justo cerca de una, oimos como se desprendía un coco y vimos como chocó contra el suelo generando un gran ruido seco y lo mas sorprendente es que el coco no se rompió nada. A si que eso de ponerse bajo una palmera, queda muy exótico pero nada recomendable. En algunas islas de Tailandia y en Malasia es un alto índice de mortalidad y en algunos sitios es la principal causa de ella.



Muy cerca de allí había unos chicos con una furgoneta parada con una canción a todo volumen. Por supuesto nosotros no teníamos ni idea de cual era, pero nos gustó y nos pareció bonita. Tal vez fuera la falta de costumbre, no escuchábamos música habitualmente, salvo la de las tiendas, restaurantes o sitios a los que íbamos. Nos acercamos a ellos, y como suelen hacer, esta vez fui yo quien empezó a preguntarles sobre ellos y sus cosas y por aquella canción que nos sonaba de maravilla en esos momentos. El chico, musulmán, muy amable nos explico que la canción es un “hit” alli en Malasia. Nos escribió el nombre, se lo agradecimos y al poco nos marchamos. Después de nuestra estancia en Tioman pude averiguar, que la canción es un cántico a Aláh, de ahí que sea un hit en el país.

Estuvimos una semana en Tioman, seguimos recorriendo caminos con las bicis, deleitándonos de las calas y playas. También de las maravillosas puestas de sol y la oscuridad estrellada de la noche. Compartimos cenas, risas y conversaciones con nuestro vecino Nsin.





Descubrimos asombrados murciélagos gigantes que habitaban en los árboles de las isla. Creyendo yo en un primer momento mientras asomaba la noche y nos sobrevoló uno, que era un águila como las que veíamos durante el día, mas que nada por su tamaño. Pero como si de una película de terror o suspense tipo Hiscot se tratara, empezaron a sobrevolar por encima de nuestras cabezas decenas de ellos, algunos verdaderamente inmensos. Nos quedamos alucinados, estábamos viendo y se podría decir que esquivando a los famosos e inmensos murciélagos gigantes que existen por esta zona del mundo. Fue una auténtica experiencia para ambos.



Hemos visitado muchos sitios y hemos gozado de numerosas y maravillosas islas en Tailandia por ejemplo. Pero era una de las pocas veces que realmente nos dio pena marcharnos de algún lugar como era el caso. Cuando estuvimos en el pequeño muelle, el mas cercano a nuestra zona para irnos, tanto Jairo como yo sentiamos pena. Estuvimos realmente muy agusto, desconectados de todo, sin comunicación alguna con el exterior y viviendo intensamente todo lo que ofrecía Tioman. Tengo un gran y hermoso recuerdo de aquella isla, sin tiempo, sin planes, sin prisas de hacer nada. Compartiendo y descubriendo junto a Jairo. Ver su felicidad en su rostro hacía que viera reflejada la mía, era algo mutuo, sincero, libre y con Amor. Y aquella isla fue el escenario de todo aquello.




De regreso volvimos a quedarnos un par de días en Mersing y decidimos de ahí volver a Kuala Lumpur para decidir cual sería nuestro siguiente destino. Seguíamos a ciegas, ya que no conocíamos el país y todavía nos quedaba cosas por explorar en la capital. Quisimos regresar a un sitio conocido y sentirnos como en casa. Visitamos de nuevo el centro financiero, Little India y nos alojamos en China Town, en la misma guest house con suelo enmoquetado y con viajeros de todas las nacionalidades. Descubrimos mas cosas, frutas nuevas como el dragon fruit, que es de color fuxia y la textura y forma como la del kiwi, ¡buenísima!. Aquí como en Tailandia, tienen puestos de frutas ambulantes y te las preparan en el momento, siendo fresca y natural. Comíamos de los puestos y paseábamos sin ton ni son, solo por el placer de caminar y andar por sitios nuevos.

También descubrimos una barbería india cerca de China Town y aproveché para afeitarme. Descubrí el placer de ir a las barberías estando en India, recomiendo que si alguno viaja a India no deje de escapar la oportunidad de que le afeiten allí, son buenos profesionales y muy eficientes en el afeitado, a parte de ser bastante barato. Pues nos pusimos en manos de aquel indio y nos cortamos el pelo y afeitamos los dos por unos 17-18 MYR unos 4`5 euros.



Durante esos días al final decidimos ir a Indonesia, queríamos explorar bien a fondo (todo lo que se pueda ya que es inmensa) ese país formado de miles de islas. Aprevechando que estábamos en la capital, nos sacamos el visado y así obtener 2 meses. Ya que si entras al país sin visado previo, sólo te lo sellan para un mes y luego tienes que salir del mismo unos días para volver a entrar. Un poco lioso como suele ser. Cada país tiene sus normas y en algunos algo engorrosas.

El caso es que nos dirigimos a la embajada y me tiraron para atrás ya que iba con unos pantalones cortos y sandalias e iba incorrectamente vestido como mandan las costumbres musulmanas. Tuvimos que volver al día siguiente ya mejor vestidos je je. Teníamos dos meses a partir de que entráramos a Indonesia para recorrerla. Pero para ello primero teníamos que dirigirnos a Malaca o también llamada alli Melaka.





Malaca esta inscrita como una de las ciudades mas bellas de Malasia por la Unesco. La verdad es que si, tiene su encanto, su historia y es acogedora y lo comprobamos nada mas llegar. Como es común también tiene su China Town, mas pequeña ya que no es una ciudad grande. Las calles y balcones de la zona China Town tienen un orden e iluminación que parece sacado de un decorado. Las fachadas con una arquitectura muy cuidada y en tonos rojos por los focos e iluminación. En una plaza que daba al principio de la calle de los puestos, arriba de la misma sujetado por alambres había un dragon que en vez de salir fuego por su boca, a veces salía agua que caía justamente a la fuente de debajo. Lo que para nosotros podría ser una decoración por unas fiestas o unas fechas de celebración, aquí en Malaca es el día a día, es la manera de hacer las cosas y para nosotros es chocante, diferente y por eso ¡me encanta!.


 Por ejemplo los tuk tuk, no son como los de Tailandia o los de la India, aquí son como una especia de moto carro, pero en versión disco. Si si, he dicho disco, los tienen decorados estrafalariamente y de una forma exagerada y con música a todo trapo. De ahí que los llamen disco tuk tuk, los ves a kilómetros con esas luces de feria y parafernalia, es gracioso verlo. Nosotros no tuvimos que utilizar ninguno pero charlamos con alguno de ellos sobre sus tuks tuks y sobre la eurocopa, que en esos días se jugaba la final.

Miramos de todo en los puestos y en otra plaza tenían puesto un escenario gigante donde tenian un karaoke donde ahí estaban las gentes cantando y divirtiéndose de lo lindo. En los días que estuvimos , cenamos un restaurante indio los cuales eran muy simpáticos y pasamos un buen rato haciendo fotos con ellos a parte de volver a probar el riquísimo chai indio.



Paseando al día siguiente por Malaca en unos bajos de un edificio vimos algo realmente alucinante, tanto o más que lo de los murciélagos gigantes. Era un lagarto gigante también, éste era de tamaño como un perro mediano tirando a grande. No podía creer lo que estaba viendo, ¡era inmenso!. Le vimos justo cuando se iba a introducir en un gran hueco en los mismos bajos del edificio.
Habíamos visto otros muy grandes pero no tanto como éste, que impresión. A cada paso que damos, no dejamos de sorprendernos por algo y eso nos da vida.






Teníamos que coger nuevamente un ferri, para cruzar el estrecho de Malaca y llegar a Dumai en la isla de Sumatra (Indonesia). Nuestra aventura continuaba, habíamos cambiado nuestros planes a causa del monzón y aquí estábamos, yendo por tierras desconocidas..países que ni siquiera habíamos oído hablar antes, no teniendo ni si quiera referencias de ningún tipo, lo cual hizo que aportara mas emoción a la aventura. Convivimos en un país musulmán durante un mes, conociendo de cerca sus costumbres y a sus gentes. Sorprendiéndonos positivamente de lo encontrado y despojándonos de nuestros prejuicios adquiridos de nuestra antigua vida. Salimos felices y encantados de aquel país que nos regalo sonrisas, palabras amables y sitios espectaculares. Nos introducimos en lo desconocido, en un mundo ajeno a nosotros, del que el destino y nuestra aventura han hecho que aprendamos una gran lección y que hayamos tenido la gran suerte de haber podido vivir en un mundo musulmán.










                                                    “Se en esta vida como si fueras un extranjero o un pasajero”  


                                                                                                                  – MAHOMA --

                                                            



                                                                       Mawi - HambaMu
                                               (Canción que preguntamos al chico en Tioman)