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domingo, 18 de noviembre de 2012

UN MUNDO MUSULMÁN : MALASIA




Para la mayoría de los occidentales, la idea de Asia no la asociamos con la cultura musulmana o el islam. Casi siempre nos viene a la cabeza religiones como el budismo, el hinduismo o la taoista entre otras. El concepto que tiene occidente sobre el principal núcleo islámico o donde se concentran mayor número de musulmanes en el mundo es en oriente próximo. Constituyendo ello un gran error ya que en oriente medio sólo forman el veinte por ciento de la población mundial de musulmanes. Gran parte de las mayores densidades demográficas del mundo islámico, se encuentran en Asia oriental. La India tiene una población de 150 millones de musulmanes, el quince por ciento de su población total. Malasia, Indonesia y Bangladesh son tres países asiáticos con una población mayoritariamente musulmana. De hecho Indonesia es el país con mayor número de musulmanes del mundo, aproximadamente unos 190 millones, seguido de Pakistán e India.




Cambiamos nuestra ruta y tuvimos que dirigirnos hacia el sur para poder dejar atrás no solo Tailandia, sino al monzón. Así pues nos adentramos en otro nuevo país y en otra nueva aventura.
La verdad es que no teníamos ni idea, ni ninguna información ni referencia sobre Malasia, salvo la técnica de nuestra guía. No es lo mismo que cuando por ejemplo te diriges a Tailandia, uno sabe lo que se va a encontrar mas o menos, o si vas a a otro país como China, nunca he estado, pero sé que tipo de país es y lo que me encontraré mas o menos, sabiendo que luego la experiencia no será igual a la idea preconcebida. Pero el caso es que no teníamos ni pajolera idea, ni la mas mínima de como sería Malasia. Tal vez fuera nuestra falta de conocimiento o nuestra propia ignorancia. Pero este desconocimiento sobre el país, iba a darle a la aventura mas emoción si cabe. Entrábamos a un mundo desconocido, un mundo del que sólo sabíamos que se regían por el islam..estábamos a punto de entrar a un mundo musulmán.





Cogimos en Tailandia nuestro último paquete de viaje con destino Kuala Lumpur ( Malasia) , a nosotros nos sonaba a “chino”, no la conocíamos ni siquiera por vergüenza, ya que es la capital de Malasia, pero bueno...(ahora una vocecilla en el aire diría eso de “deberías haber estudiado más”).
Durante el viaje, hicimos nuestras correspondientes paradas en las fronteras, sello aquí, sello allá.
Y al cambiar de país, lo curioso es que también nos cambiaron de autobús. Semanas antes estando en Bangkok, veía pasar autobuses de dos plantas y a todo lujo, casi siempre por grupos organizados de japoneses. Y le comentaba a Jairo que me gustaría mucho un día estar en uno de esos, pero que sería muy improbable ya que costaría mucho, suponía entonces. Ya que como es normal siempre procuramos movernos de una forma económica. Pues resulta que el destino je je, nos quiso regalar ese capricho y en el cambio de autobús nos tocó una de esos lujosos y de dos plantas. Estábamos como niños flipándolo y sobre todo gozando del confort que ofrecía aquello, ¡puf! Para nosotros un lujazo, acostumbrados a ir en tuks tuks y autobuses abarrotados y como en Nepal teniendo que ir en la baca o techo del bus esquivando cables de luz y ramas de árboles je je que recuerdos.
El caso es que nuestro trayecto hacia Kuala Lumpur era de lo mas cómodo y de vez en cuando hacíamos paradas en áreas de descanso y sorprendentemente para nosotros comprobábamos que las infraestructuras eran iguales o mejores que en España. Lo notábamos sobre todo en las carreteras y en las autopistas, perfectamente pavimentadas y varios carriles en cada sentido.

Malasia es uno de los países mas ricos de Asia, ya que es productor y exportador de gas y petroleo. Y durante el viaje observando el paisaje, que era todo jungla, selva y verde miraras por donde miraras. De vez en cuando veías refinerías petrolíferas y chimeneas gigantes y cilíndricas con la llama arriba quemando el gas. Por un lado observabas a la naturaleza y por otro como el hombre la explota, curiosa paradigma a través de la ventana del lujoso bus.


Ya era de noche cuando entrábamos a Kuala Lumpur, y nos quedamos boquiabiertos ante tal belleza. Rascacielos y edificios inmensos, siendo lo mas destacable su perfecta e impresionante iluminación. Casi todos lo edificios tienen una espectacular o bien predispuesta iluminación, expuesta para ser observaba. Quizá porque sea madrileño y haya crecido en una gran ciudad, pero siempre he sentido esa admiración y bienestar en una gran urbe, rodeado de grandes edificios, con su transporte público, tráfico y estrés. He vivido durante 14 años en la costa alicantina, pero siempre en algún momento he echado de menos movimiento y acción como yo lo llamo, de una gran capital como es Madrid. Siempre me siento cómodo en mitad de las grandes junglas urbanas. Y justo estábamos entrando en una que muy bien podría llamarse la ciudad de la luz.





Llegamos a nuestro destino y el lujoso bus nos dejó cerca de China Town, una de las zonas mas características de la ciudad, al igual que también constituyen parte de ella Little India y la zona financiera entre otras. Nos adentramos en China Town, era ya tarde, las diez de la noche y el cielo estaba lleno de farolillos rojos chinos. De un techado a otro colgaban como guirnaldas y parecía ser como una feria. Caminábamos con nuestras mochilas junto a una chica francesa con la que compartimos viaje desde Tailandia y nos abríamos paso entre toda esa multitud que interactuaba con todo lo de su alrededor. Cajas de madera y cartón apilados, puestos callejeros estrechos tipo cabinas como mini tiendas. Mirando hacia arriba en los laterales de las calles podías divisar carteles y rótulos de neón con tipografía china, los balcones y terrazas de los edificios eran exactamente como tantas veces lo había visto en las películas y en la tele. China Town era singular, peculiar y caótica, me encantaba aquello. Porque desprendía vida por donde miraras, todo era nuevo, mágico, sorprendente y emocionante.


Buscamos alojamiento, aquí hay de todo tipo. Tanto penosa, como una que vimos que en la entrada (tipo pasillo), al entrar un poco había una enorme telaraña impidiendo el paso por el mismo pasillo, acompañada de humedades y goteras, como decentes con suelo enmoquetado a un precio razonable. Nos alojamos en una guest house normalita, a un precio normal. Aqui en malasia la moneda es el Ringgit Malayo “MYR” (1euro = 4 Ringgits). La habitación nos salió por unos 45 MYR, sin baño (compartido exteriormente), pero suficiente para el uso que queríamos de ella, dormir.





Al día siguiente nos levantamos temprano para explorar la ciudad. Nos dirigimos hacia el centro financiero, donde se encuentran las famosas (ahora lo sabemos) torres Petronas, que fueron las torres mas altas del mundo en su día, ahora están en el puesto séptimo. Pero conservan el título de las mas altas torres gemelas del mundo, 452 metros. Mientras nos dirigíamos hacia las torres, observábamos la ciudad ya con la luz del día y nos percatábamos de las maravillas que tiene. No es solo su modernidad como urbe, no es por la belleza de sus rascacielos, sino por sus gentes. Kuala Lumpur es una mezcla de etnias asombrosa. Aquí se mezcla culturas y etnias de todo tipo, las que mas predominan son la Malaya con un 55 % seguida de la China con un 25% y la India con un 10%. Lo bueno de todo es la perfecta armonía y convivencia que hay entre unos y otros, respetándose y valorándose entre ellos. Deberíamos aprender bastante de ellos y dejar de ser tan xenófobos como lo somos en general en España. Me apuesto lo que sea que a la gente española toleran a los chinos por sus tiendas y precios baratos, pero si ellos quisieran construir templos a sus dioses, seguro que pondríamos el grito en el cielo. Aquí en Kuala Lumpur y en Malasia en general son bastante mas tolerantes con los de fuera, con los inmigrantes, con el diferente. Y conviven entre todos con una ejemplaridad que ya me gustaría mi en mi propio país.


Visitamos las Torres Petronas, descubriendo que en su interior alberga a parte de oficinas, un gran y lujoso centro comercial, donde podías comer por muy poco distintos tipos de comida, india, kebabs, china, vegetariana, pizzas etc... Aquí en Malasia comer es tan barato que a la gente, le resulta mas caro comprar en el super y hacerse la comida que comer en la calle o restaurante. Seguíamos deleitándonos de esta ciudad, recorriendo calles y sorprendiendonos en cada esquina. Por la tarde y cuando era ya de noche quisimos regresar a la zona financiera para contemplar la maravilla de la luminosidad en sus rascacielos y para sorpresa nuestra y como una bienvenida nos encontramos en la plaza donde se encuentran las Torres Petronas, un festival. Donde había montado un escenario en mitad del lago artificial que alli se encuentra. El evento era “Kuala Lumpur International Music & Light Festival (World Gas Conference 2012)”, donde a cargo de las grandes empresas y multinacionales organizan tal evento con actuaciones musicales, espectáculos de luz y sonido, tanto en el lago interactuando con las fuentes como hologramas musicales en las fachadas de los edificios de las torres Petronas. Un auténtico espectáculo de luz y color que para nosotros interpretamos que era el recibimiento que nos brindaba la ciudad y con ello hizo que fuera una de las noches mas especiales de nuestro viaje.





Pasaban los días y no dejábamos rincón sin explorar, visitamos templos chinos, hindúes, también mezquitas y viajábamos por el skytrain que aquí esta más desarrollado que en Bangkok, ya que tiene varias lineas y buena comunicación. También dispone del monorail, parecido al skytrain, pero este circula en una linea independiente, es tan independiente que no tiene ni conductor, es tripulado por ordenador. Visitamos hasta un acuario donde pudimos ver de cerca a tiburones blancos y toda especie marina que se precie. Dábamos grandes paseos, investigando todo, llevándonos sorpresas como en la de en un centro comercial donde arriba del todo se ubicaba un parque de atracciones, nada que envidiar al de Madrid. Sorprendentemente estabas en uno ¡pero con techo!. Pagando un módico precio podías montar en todas y cada una de ellas. Como niños allá que fuimos, tiene una montaña rusa bastante decente con sus loopings incluidos, ademas de otras atracciones de las que sales
bastante mareado je je.




Solíamos cenar en China Town en un restaurante chino callejero, el resto de comidas sobre la marcha durante el día y de todo tipo, aquí hay variedad eso es lo bueno. Otro día visitamos la torre Menara, es una torre de telecomunicación de 421 metros. Que desde su planta superior esférica uno puede observar Kuala Lumpur a una altura superior a la de las torres Petronas , ya que está situada sobre una pequeña colina y con una perspectiva y un angulo de 360º. Fue impresionante ver todo la ciudad desde lo alto.
También visitamos la zona de Little India, donde es mucho mas pequeña de lo que esperábamos. Aún así tiene su encanto, con sus tiendas de trajes a medida, sus sedas y baratijas. Hoteles indios y en la avenida que lo forma de color púrpura es como estar en un decorado de Bollywood, mientras observas a sus gentes, eso si, vestidos típicamente indios.



Durante nuestra estancia en la ciudad , nos cambiamos de guest house a otra con suelo enmoquetado como antes decía y era agradable ya que era tipo albergue o comuna, donde compartías todo, baño y cocina, ya que incluía desayuno  e intercambiabas impresiones y consejos con otros viajeros. Llevábamos varios días allí, Kuala Lumpur nos encantaba pero queríamos ver mas partes de Malasia, no sabíamos por donde tirar y mirando la guía, a ojo y por propia deducción nos dirigimos hacia Kuala Terengganu. Para ello cogimos otro autobús y aquí en Malasia la característica sobre el transporte, es que es bastante moderno, cómodo y barato. Todos los buses, sean cuales sean las compañías contratadas, son de lujo, con asientos acolchados de cuero tipo sillón y muchos buses de dos plantas. Supongo que es una de las ventajas de ser un país productor de energías.




Llegamos a Kuala Terengganu que se sitúa al noreste del país. Elegimos esta ciudad por su proximidad a zonas costeras y unas islas cercanas. K.T. es una pequeña ciudad totalmente musulmana, aquí predomina totalmente el islam, donde quieras que fueras encontrabas alguna mezquita. Nos dimos cuenta que aquí para moverte no era de la misma forma que solíamos hacerlo en Tailandia, aquí no vale eso de coger una moto y recorrer distancia, porque las distancias son verdaderamente enormes. Nos informamos de como ir a las zonas de playa y para ello tendríamos que trasladarnos nuevamente. Estuvimos un par de días en la ciudad conociéndola y visitando quizá su mayor atractivo la “ Crystal Mosque” una mezquita situada en una pequeñísima isla muy cerca. Pero no te da la sensación de estar en una isla ya que esta tan próxima a la costa y a la vez se accede a ella por una carretera que hace que esté comunicada y no tengas la sensación de estar apartado como en una isla. El caso es que compartimos un taxi con unas coreanas muy simpáticas y risueñas como suelen serlo para dirigirnos a la mezquita. La mezquita es impresionantemente hermosa, como sacada de algún cuento árabe tipo Aladdin. Está situada en un recinto junto a los canales de agua que la rodean y suele ser visitada por las gentes locales más que por turistas.




Nos disponíamos a entrar Jairo y yo con nuestras vestimentas normales (para nosotros), cuando en la entrada de la mezquita, el encargado junto a otro hombre, nos indico que nos pusiéramos por favor una túnica mas acorde que nos facilitaron para entrar. Nos lo dijeron con tal amabilidad y con unas sonrisas que nos llegaron al alma. Me sentí de nuevo cómodo y muy a gusto entre gente diferente, recibiéndome y tratándome con tantísima amabilidad. Al entrar a la mezquita ya correctamente vestidos y descalzos para poder pisar suelo sagrado, admiramos su belleza interior, su cúpula y los allí asistentes rezando y charlando entre ellos. Nosotros andábamos tranquilos, cómodos, admirando y haciéndonos fotos. Después de un momento salimos y con los hombres de la entrada estuvimos un rato hablando y divirtiéndonos un poco haciéndonos fotos, dimos un paseo por los alrededores, donde por cierto se me rompió una de mis sandalias y me tocó ir descalzo hasta llegar a la ciudad, fue un momento divertido ya que algunas zonas del suelo estaban ardiendo del calor que hacía, a Jairo le parecía especialmente divertido je je.
Teníamos que volver y para ello teníamos que coger un taxi de vuelta, pero no sabíamos donde, ya que la zona esta apartada y todo el mundo que iba allí llegaba con su coche particular. Había un grupo de chicos locales a los que le preguntamos como coger un taxi, ellos inmediatamente cogieron sus móbiles y llamaron para encargar uno. Mientras esperábamos al taxi, ellos se presentaron y nos preguntaron sobre nosotros y nuestras vidas con una curiosidad típica e inocente. Nos aconsejaron sobre el precio del trayecto y que no pagásemos mas de lo que nos habían aconsejado, fueron muy amables y estuvieron con nosotros hasta asegurarse de que regresábamos “sanos y salvos” en el taxi que tan amablemente nos consiguieron. Una vez mas estábamos comprobando la amabilidad de las gentes locales, la predisposición a ayudarte si lo necesitas con desinterés y con una amable sonrisa. Uno siempre adquiere indirectamente los miedos y prejuicios que una sociedad o cultura como la tuya propia, te inculca durante tu vida y te das cuenta de lo diferente y equivocado que es todo, solo hace falta abrirse un poco, conocer mas allá de lo que ves y abrir tu corazón no solo hacia a los demás, sino a ti mismo...

Kuala Terengganu también tiene su zona China Town, no tan grande como en Kuala Lumpur, pero suficiente como para darte un paseo y por ejemplo comprarte unas nuevas sandalias y parar a comer en un restaurante coreano, ademas de entrar en un templo chino y ver a unas ancianas realizar sus rezos y ofrendas al Dios de turno.

Un día volvíamos de un largo paseo por la costa e íbamos a coger un bus local para regresar a nuestro hotel. En la parada había un chico, turco. Con el cual entablamos conversación y entre unas cosa y otras le dijimos que desearíamos ir a visitar alguna isla. El chico que sabía hablar algo de español ya que había trabajado un tiempo en España como camarero y aquí en K.T. trabaja de cocinero, nos informó de las islas cercanas tales como Lang Tengah Island, Bidong Island o Tenggol Island. Nos dijo que las islas eran espectaculares, eran las típicas que sólo se podía acceder y salir de ellas con algún bote de algún local, ya que no había ferris, y que una vez allí solo era para estar de relax ya que no había mucho mas que hacer. A parte nos dijo que era algo caro, por la dificil comunicación y acceso a ellas. También nos habló de otra isla mas al sur (Pulau Tioman island), la cual era mas accesible, barata y lo más importante, no tan turística.
Una vez mas, otra amable persona, sin importar de donde sea, fue amable y atento con nosotros sin más.



Nuestra estancia y experiencia en Malasia estaba siendo de lo mas sorprendente y positiva, ya no por el país en sí o por sus lugares y sitios, sino por sus gentes. Las cuales siempre nos trataban con una amabilidad que quizá por nuestros prejuicios preconcebidos por nuestra antigua vida no nos esperábamos. De nuevo nos sentimos privilegiados por vivir esta experiencia y aventura en un país desconocido para nosotros, del que entramos con cierto cauto y que el destino quiso enseñarnos hilando sus hilos hacia este país, hacia este mundo musulmán.







miércoles, 10 de octubre de 2012

HUYENDO DEL MONZÓN


Phuket es la isla mas grande de Tailandia situada en el mar de Andaman y ahí estábamos, después de mas de dos horas de un viaje divertido en la proa del ferry, nos encontrábamos en el puerto de Phuket. Teníamos dos opciones , o ir a “Patong” que es la zona turística y mas cercana de las zonas playeras, o quedarnos en “Old Town” en la parte vieja de la ciudad. Preguntamos cuanto nos costaba el taxi a un lado y a otro y la verdad es que había una exageración entre ellos. Nos decantamos por old town, no solo porque el taxi fuera mucho mas barato, sino porque íbamos a alquilar una moto igualmente y nos daba igual tener que recorrer mas isla para ir a la zona turística, realmente a nosotros eso nos daba igual, ya que queríamos ver todo, no solo la zona deseada.

Nos instalamos y como queríamos, alquilamos una moto un par de días y nos fuimos a la parte de Patong. El primer día fuimos a la playa cerca de la zona turística, hay varias pero nos plantamos en la primera que nos gustó. Estuvimos bañándonos y jugando con las impresionantes olas que habían esa tarde, el cielo se estaba oscureciendo, no porque fuera a ser de noche, sino por los nubarrones que venían del horizonte. Al igual que la mayoría de los bañistas que allí se encontraban, nosotros seguíamos dentro del agua y disfrutando. Empezó a llover y a oscurecerse cada vez más, cuando llego un momento que llovía mas fuerte, fue cuando decidimos que era suficiente y nos salimos del agua. Cuando estábamos en la arena, empezó a caer mas fuerte aún, tanto que tuvimos que refugiarnos en una restaurante enfrente de la playa. Tomamos algo mientras veíamos como la lluvia intensa bañaba todo y torrencialmente, con la fuerza típica e intensa que suele hacerlo por aquí.


Si nos “quejábamos” de Phi Phi Don Island por ser turístico, Patong ya era el colmo. Estaba abarrotado de locales y hoteles, clubes y pubs, hasta tenían un centro comercial de los más lujoso con todo tipo de tiendas y restaurantes. Paramos a comer allí un día en uno de esos restaurantes un magnifico kebab, ¡me encantan los kebabs! , dimos una vuelta y estuvimos mirando tiendas e incluso entramos en una sala de juegos recreativos para curiosear y trastear un poco, y donde cambiando tus bhats te daban otras monedas con la cara del famoso personaje de videojuegos Mario Bros llamadas “Token”, que podías utilizarlas para cualquier maquina o juego de la sala. Es una chorrada, pero me encanta estas tonterías, nos guardamos un par de Tokens de recuerdo je je. Cuando salimos, nos percatamos de que había llovido, ¡vaya! otra vez, ya era el segundo día, lo bueno de aquí en Tailandia, es que llueve mucho y tan fuerte que parece que todo se vaya a inundar y quedar mojado para siempre, pero a las pocas horas, por el calor y el bochorno, todo se evapora como por arte de magia, quedándose las calles secas y limpias.

Al día siguiente ya no tuvimos tanta suerte, llovía intermitentemente y muy a menudo, teníamos que entregar la moto y queríamos alquilarla mas días, pero visto el tiempo, la entregamos hasta nuevo aviso. Decidimos aprovechar y renovar de nuevo el visado, ya que la última vez que lo hicimos fue hace casi dos semanas y por lo tanto nuestro visado ya expiraba. Fuimos a una agencia, donde por cierto la señora, fue una de las mas amables y amistosas que nos hemos encontrado en Tailandia. Como la última vez que renovamos el visado, nos recogerían con una van junto a mas turistas para acercarnos a la frontera y así poder renovar. Esta vez fuimos a Ranong que hace frontera con Myanmar la antigua Birmania. Cuando llegamos a la frontera, nos sellaron la salida y a diferencia de la anterior vez en la frontera con Malasia, no fue tan rápido. Después del sellado de salida nos introdujimos tanto los turistas como nosotros en una embarcación típica birmana, estrecha y alargada. Teníamos que ir hasta el puesto fronterizo en Myanmar y lo hicimos por mar. Tardamos casi cuarenta minutos de trayecto. Mientras llegábamos veía los templos y estatuas de budas sobre las colinas y montañas en las costas de Myanmar, país también budista. Llegamos y nos sellaron tanto la entrada como la salida, apenas estuvimos veinte minutos. Sólo nos exigieron una foto carnet y un pago de tasa o impuesto de unos 30 dólares, que nosotros no pagamos en ese momento ya que venía incluido en el precio del pack que contratamos. Técnicamente se puede decir que he estado en Myanmar, ya que tengo el sello, pero la verdad es que no he podido disfrutar del país, lo dejo pendiente para la próxima vez. Volvimos en la misma embarcación en la que habíamos venido y entramos a Tailandia por donde habíamos salido, de nuevo otros 15 días de visado.



Al día siguiente salimos de la guest house o al menos eso intentamos ya que nos quedamos en la entrada contemplando la lluvia intensa como caía casi sin cesar durante un buen rato. Le preguntamos a la chica que estaba en la entrada y regentaba en ese momento el hotel, nos comentó que era normal en esas fechas (estábamos ya a finales de mayo) y que durante cuatro meses no veríamos el sol y sí, el cielo gris todos los días lloviendo casi sin cesar intensa e intermitentemente. Ha llegado la época de lluvias o llamado también Monzón. Nos quedamos chafados y por otro lado era algo de esperar ya que sabíamos que llegaría, pero este acontecimiento no habíamos querido incluirlo en nuestro viaje. No teníamos ruta establecida, ya que como he explicado alguna vez nos movíamos por la improvisación y de nuevo, improvisamos.

Estuvimos mirando opciones y sitios donde pudiéramos ir, resulta que en la parte occidental de Tailandia donde estábamos, en el mar de Andaman, las lluvias llegan antes por diversos motivos climatológicos y por la situación geográfica, etc... y en cambio en la parte mas oriental, donde se encuentra el golfo de Tailandia y otras famosas islas como Koh Phangan, Koh Tao o Koh Samui allí el clima durante mayo-junio es más benevolente. Así pues nos dirigimos hacia el golfo de Tailandia, concretamente a Koh Tao.

Contratamos de nuevo otro pack de viaje para llegar a las isla, primero fuimos en otra van hasta Surat Thani y luego una travesía nocturna en un ferry hasta Koh Tao.
Cuando llegamos no sabíamos donde ir. Un jeep que recogía a turistas y los dejaba en diferentes zonas de la isla nos recogió a cambio de un módico precio claro. Nos dejó en una zona medio turística cerca de la playa, pero no en primera linea. Estuvimos mirando y buscando alojamiento adecuado y barato. Nos costó un poco encontrar algo decente y económico, pero nuestra insistencia tuvo resultados.
Encontramos un poco mas apartado del meollo y el ruido concentrado de la zona turística, una serie de bungalows, que al quedarnos una semana pudimos regatearlo a muy buen precio. Nos salió a 350 bhats por día, unos 9 euros. El bungalow estaba equipado sobradamente para nosotros,¡agua caliente!, aire acondicionado, nevera, tv ( que nuca veíamos, no nos interesaba), wifi y el bungalow en sí que era espacioso y una maravilla con detalles que lo hacían realmente encantador. Una vez tuvimos el alojamiento resuelto, fuimos a por el transporte para nuestra semana.



Alquilamos una moto y resulta que aquí en Koh Tao, las gentes locales que alquilan motos, tienen un trapicheo con ellas bastante jodido, me explico.
Resulta que al alquilar una moto aquí (solo ocurre en Koh Tao que nosotros sepamos), firmas un papel con posibles daños que puedas causar a la moto, tipo arañazos, roturas de cualquier tipo etc.. es como una especie de seguro que hacen por si hubiera algún tipo de desperfecto y así cubrirse las espaldas. Pero el engaño o el aprovechamiento viene cuando al producirse algún arañazo , roce o cualquier cosa leve que puede pasar, ya que aquí en la isla, las carreteras estan muy mal y muchos caminos son de tierra. Ellos te ponen unas sumas muy elevadas de los daños. Te entregan la moto impoluta, nueva y brillante, como sacada de fabrica. Nosotros al entregarla después de una semana tenía algún arañazo en el lateral a causa de una caída leve, pero algo sin inportancia y casi inesistente. El caso es que al entregarla, nos recriminaron aquello y nos realizaron una suma excesiva y abusiva por dos arañazos de nada. Al final me tuve que encarar con ellos, amenacé con llamar a la policía, ellos se rieron y dijeron que por favor los llamara, en ese momento supe que no teníamos elección sabiendo que aquí la policía es corrupta y que seguramente estuvieran todos compinchados. Al hacerme la suma, ellos me hicieron como un descuento del total y cuando les amenacé con ir a la policía, me dijeron entonces que si viniera la policía, tendría que pagar la suma entera. Jairo no pudo con la rabia y tuvo que salir fuera, yo seguí discutiendo con ellos mientras observaba sus sonrisas hipócritas sabiendo que yo no tenía elección. Al final pagamos la suma llenos de indignación y rabia. Hablando con otros turistas nos comentaron que aquí suelen hacerlo y así sacar dinero al turista. Y que la próxima vez fuéramos a un negocio regentado por extranjeros. Yo personalmente siempre he procurado utilizar negocios y tiendas de la gente local en todos los sitios donde he estado, para así contribuir algo hacia ellos ya que supongo que lo necesitarán mas que un extranjero que ha montado un negocio, para vivir mejor de lo que ya vive. Pero en este caso y aquí en KohTao, si alguien viene recomiendo encarecidamente que alquile una moto en un local de extranjeros si no quieren ser timados o estafados.



Quitando este mal trago, el resto de la semana fue genial, íbamos con nuestra moto recorriendo la isla de pe a pa, visitando calas y caminos explorables. Nos encanta coger la moto y echar kilómetros, mientras nos deleitamos con los paisajes y sentir el aire en nuestras caras. También nos da por cantar, cantar alto y a dúo. Nos reímos bastante y lo pasamos genial gracias a nuestra complicidad.

Un día subimos a lo alto de la isla, digamos a un mirador, donde observábamos la costa y la parte donde nos ubicábamos. También hicimos snorkel, que en esta zona es muy rica en fauna marina y pudimos contemplar múltiples y diferentes tipos de peces de colores y coral por doquier. Buceamos y pasamos dos horas sin darnos cuenta detrás de los peces y sumergidos en un mundo acuático increíble.

Koh Tao es una isla no demasiado grande, pero si lo suficiente como para perderte y alejarte de la zona turística donde estábamos. Otra zona turística distinta era la del puerto, ésta sin playas cercanas. Puedes perderte y descubrir caminos que te llevan e introducen por bosques y vegetación selvática típica de la isla, visitar en lo alto miradores y obtener vistas privilegiadas. Playas y calas de postal, yendo con la moto parándote a tomar algo en un establecimiento de alguna familia local y contagiarte de la tranquilidad y el ritmo de vida pausado de las gentes de esta isla (y del país en general). Sin duda esta isla es otro acierto en nuestra improvisada ruta y una delicia para cualquier turista.

Un día quisimos y visitamos Nangyuan Island, que se encuentra a pocos kilómetros de Koh Tao y que uno puede divisar desde la playa. Alquilamos una embarcación, una especie de taxi acuático. Nos llevo a la isla y a última hora de la tarde nos recogería para llevarnos de vuelta.

Nangyuan Island es una isla espectacular con una pasarela de playa tipo como la de “Tup Island”, pero mas grande. Separando y constituyendo a un lado una especie de mini golfo, donde el agua es clara y transparente como la de una piscina y al otro lado también clara pero con algo de oleaje suave. La isla la forman dos pequeñas montañas o rocas emergentes y en medio la playa formando las dos costas. Subimos a una de las pequeñas montañas, donde uno tiene vistas de la isla completamente espectaculares.
Pasamos el día bañándonos y disfrutando de la isla y al atardecer volvimos a Koh tao y contemplamos de nuevo otra puesta de sol desde la playa principal...

Durante nuestra estancia hubo un par de días que el monzón hizo acto de presencia. Cuando llegó la hora de irse decidimos volver a Krabi Town, ya que el tiempo empeoró como en Phuket.
Salimos de Koh Tao cogiendo el ferry de igual manera que como habíamos llegado, de noche. Pero este trayecto iba a ser algo mas emocionante. Había tormenta, pero no una tormenta normal, sino monzónica. Las tormentas monzónicas son muy intensas y con muchos rayos. Imaginaros el oleaje aquella noche. Estaba a parte de tumbado o acostado para dormir como todo el mundo, espectante de lo que ocurría y notando como se movía el ferry de esa forma exagerada que parecía que volcara o se hundiera en cualquier momento, o como si se fuera a partir en dos por la forma que subía y bajaba las olas. Miraba por las ventanas y veía como el horizonte se volvía loco y parecía como que daba vueltas de campana o eso me parecía a mi. Tanto fue el tambaleo que cuando quise ir al aseo me agarraba como podía y aún así no pude evitar caer al suelo como un muñeco, viendo a lo lejos el descojone de Jairo. Después de la primera hora, me acostumbré a aquello y pude dormir hasta llegar a Surat Thani.

Una vez en Krabi Town, que volvimos por la buena sensación que vivimos un mes atrás. Decidimos que teníamos que cambiar de intenciones. La nuestra era viajar por Laos, Vietnam y Cambodia, pero con el monzón encima y con cuatro meses por delante de lluvias, teníamos que cambiar de estrategia. Estuvimos mirando opciones y rutas y alternativas y al final decidimos nuestro próximo destino hacia el sur huyendo del monzón.





Mi estancia en Tailandia ha sido de placer, sin planes personales transcendentales ni espirituales. Mi estancia tanto en Nepal e India fue de aprendizaje y de crecimiento interior. Aprendiendo nuevas cosas y sobre todo, de mi mismo. En este caso, en este paraíso terrenal llamado Tailandia me he dejado llevar por las circunstancias, disfrutando del entorno y placeres de este país. De la compañía y el sentimiento hacia Jairo creando un vinculo para compartir esta aventura juntos.

Pienso que en esta vida, aunque uno cambie y evolucione en la dirección que sea, no tiene por qué cambiar radicalmente su carácter o forma de ser. Uno puede descubrir cosas en la vida, aprender lecciones vitales que le aporten y eso enriquecerte sin prescindir de lo que antes te aportaba o te sigue aportando. Dejando que lo nuevo sume y aporte mas a tu vida e intentando restar lo que no te favorece y aporte. Uno va cambiando su forma de pensar, sus sentimientos y prioridades pero lo que es la esencia, tu ser... sigue siendo lo mismo y no tiene por qué variar en absoluto. Creo mas que el equilibrio tan codiciado en esta vida, está en saber disfrutar de todo, sin miedos ni prejuicios, ni engaños ni vergüenzas y sobre todo con Amor. Si uno quiere explorar su lado espiritual no tiene por qué convertirse en otro ser distinto al que era, tan solo porque está descubriendo nuevas cosas.

Viajando como he viajado, he visto y me he percatado de las múltiples diferencias que existen entre Occidente y Oriente, pero quizá la mas significativa para mi sea esta. El ser humano digamos lo así, se compone de entre lo material y lo espiritual. En Occidente por religión, cultura y sociedad hemos desarrollado más las parte material, centrándonos en nosotros en ese aspecto, dejando que el ego y orgullo maneje nuestro estilo de vida, preocupándonos sólo de nuestro aspecto físico y el éxito personal basado en el egoísmo materialista, olvidándonos y despreocupándonos del aspecto espiritual. En cambio en Oriente ocurre justamente lo contrario, por cultura, religión, la sociedad se ha preocupado mas en el aspecto espiritual, dejando a un lado el aspecto material hacia uno mismo creando en ello unas desigualdades atroces, tanto en un lado (Occidente), como en el otro (Oriente). El equilibrio esta en preocuparse de ambos aspectos. El físico, ya que no es solo por un aspecto o apariencia, sino por salud y el espiritual sin olvidar las necesidades físicas y materiales despojándose del ego para disfrutarlas sanamente. Uno puede rezar a Dios o a uno mismo, meditar o realizar actividades mundanas o divinas y dar gracias al destino por la bendiciones que te brinda en tu camino gozando y disfrutando de los placeres terrenales que te ofrece la vida y el ser humano. Sin radicalizarse ni obsesionarse con ningún aspecto en concreto.
Hay tiempo para todo y momento para ello, para lo espiritual y lo material.



lunes, 1 de octubre de 2012

ISLAS DE TAILANDIA II


Koh Lanta era perfecta, nuestra estancia se convirtió en un bienestar inesperado. Aunque estábamos muy a gusto, queríamos seguir indagando, descubriendo y recorriendo sitios.


Calita en Phi Phi Don

Seguimos nuestra particular ruta, decidiendo a dedo nuestro siguiente paso. Sin planear nada especial y sin prisas. Así pues decidimos ir a las famosísimas “Phi Phi Islands”, unas de las islas mas carismáticas de Tailandia. En realidad son un grupo de islas en mitad del mar de Andaman entre Koh lanta y Phuket, situándose también a tan solo cuarenta y tres kilómetros de Krabi. Se compone de dos islas principales, Phi Phi Don Island y Phi Phi Lay Island, esta última famosa por la película “The beach” de Leonardo Dicaprio y su playa Maya Bay.
Desembarcamos en Phi Phi Don y para sorpresa nuestra y mas viniendo de donde veníamos, la isla estaba para nuestro parecer demasiado turística, con muchos locales y restaurantes, e incluso muchos de los mismos siendo propiedad de extranjeros y no de las gentes locales. Caminábamos con nuestras mochilas cargados y entre sus calles veíamos, tiendas de comida, de recargas de móviles, alguno no, algunos 7eleven. La parte central de la isla estaba dividida como en calles, calles llenas de tiendas de todo tipo para todo turista, desde agencias de viajes y buceo hasta de ropa occidental, Aquello parecía mas el casco antiguo de algún pueblecito costero mediterráneo lleno de tiendas vendiendo souvenirs que una isla paradisíaca. Tengo que decir que para nosotros si que fue algo chocante, ya que veníamos de Koh Lanta que es mucha más tranquila.


TON SAI BAY




Pasado el primer momento buscamos alojamiento, aquí al ser tan turístico y famoso y peculiar, la isla es mas cara de lo habitual. Pero bueno...encontramos uno en condiciones y aunque fuera mas carillo para nosotros, era de los mas económicos de la isla ya que preguntamos en casi todos. Nos instalamos y fuimos a aprovechar el día, ya que llegamos temprano por la mañana. Lo primero que fuimos a ver fue la playa, que daba a la parte de atrás del puerto. Llevándonos una sorpresa al ver que aquella maravillosa playa con unas vistas increíbles, uno casi no podía bañarse ya que la orilla estaba manchada por los residuos de las lanchas y embarcaciones a motor. Una verdadera lástima que la tengan así y mas aún cuando al entrar a la isla te hacen pagar un impuesto de 20 bhats para el mantenimiento y limpieza de la isla...
Dimos un paseo por la playa, disfrutando de las vistas, que a pesar de lo antes mencionado uno puede deleitarse igualmente de ellas. Después nos dirigimos a la playa opuesta que se sitúa justamente al lado del puerto "Ton Sai bay", donde tiene un pequeño paseo marítimo de palmeras típicas de estampa. Pudimos darnos un baño en sus aguas cristalinas y disfrutar del momento, rodeados de los acantilados de la isla y de las embarcaciones pequeñas situadas mas adelante enfrente nuestra. Después de una hora empezaron a llegar embarcaciones de turistas, atracando cerca nuestra y poco a poco fueron invadiendo nuestro espacio de baño y sentenciando el mismo.


LONG BEACH

Visto que la parte central de la isla era demasiado “estresante” para nosotros, fuimos a investigar un poco mas dirigiéndonos hacia otra playa (Long Beach). Nos dijeron que aquella era mucho mas tranquila, lejos de embarcaciones y edificaciones. La isla Phi Phi Don es muy estrecha por el centro y tiene la anchura de 2 o 3 calles, ensanchándose por sus laterales que lo forman unas montañas y los acantilados de las mismas. Pues bien, para dirigirnos a la playa “Long Beach”teníamos que bordear la isla, recorriendola por caminos y senderos que bordeaban calas y bosques con mucha vegetación. Tras el pequeño senderismo llegamos al fin a la playa. ¡Esto es otra cosa! Arena blanca, agua limpia y clara... había un par de resorts pero estos no estropeaban la armonía de la playa. Mientras te pegas un chapuzón puedes ver enfrente la isla Phi Phi Lay y algunas islitas o rocas emergentes que la rodean. Long Beach era una autentica playa paradisíaca. Lo mejor no solo era la playa en sí, sino el camino para llegar a ella, Que como he comentado antes teníamos que atravesar bosques y calitas llenas de encanto, regalándonos tramos de auténtica aventura.


El agua mas azul del mundo
Al día siguiente decidimos ir a visitar la famosa isla Phi Phi lay. Contratamos un tour para ello, donde nos llevarían a conocer una playa en otra isla cercana “Monkey Bay”, adivinar por qué. Nos llevaron a una zona cercana a Phi Phi Lay en que nos quedamos maravillados y asombrados de la belleza del lugar. Nos adentramos saliendo de alta mar en una laguna (Pileh) rodeada de altísimos acantilados,  de aguas azules, pero un azul nunca visto hasta entonces. Los acantilados eran tan altos que costaba alzar la cabeza hacia arriba e incluso había eco por la forma en que estaba rodeada la zona.  Sus aguas transparentes dejaban ver los corales y peces exóticos de colores, estábamos todavía asimilando aquella maravilla cuando nos dirigimos a la famosa playa que se accedía por una diminuta cueva y por la parte de atrás atravesando la pequeña isla hasta llegar a un sendero tal y como en la película aparecía donde unas grandes hojas de palmeras bloquean la salida de tal sendero. Cuando las apartas y descubres la salida, descubres también la preciosa playa Maya Bay.






 Ahí estábamos de nuevo en un lugar mágico y famosísimo, la marea estaba baja lo cual pudimos adentrarnos sin que cubriera casi nada. Como en todos los tours, estábamos controlados por horarios y llegó la hora de irnos, no después de haber inspeccionado los alrededores y hacernos la respectivas fotos. Habíamos disfrutado de un tour realmente maravilloso donde creíamos que iba a ser como los anteriores, pero sorprendidos descubrimos mas sitios que la preciosa naturaleza nos tenía reservado.
PILEH LAGOON

Decidimos quedarnos otro día mas en Phi Phi Don y ese día hicimos senderismo buscando uno de los tres miradores que tiene la isla, caminamos un par de horas para poder ver el atardecer desde lo alto y ¡vaya que si lo vimos! A parte de ver el sol como se ponía, veíamos la isla desde una panorámica privilegiada, donde divisábamos la parte mas estrecha y las dos playas con el puerto bañándola.



VISTAS DE PHI PHI DON

Decidimos que nuestra estancia ya era suficiente y habíamos visto todo lo que teníamos que ver, y quedarnos mas tiempo era mas gasto para nosotros. Preferíamos estar en otro sitio mas barato y nuevo.
Cogimos un ferry que nos llevaría hasta Phuket. Mientras esperábamos a que todo el mundo subiera , se organizara y arrancara, nos pusimos en un lateral del mismo contemplando las aguas transparentes y viendo a los peces de colores nadando cerca y alrededor nuestra. Había un hombre al lado que grababa con su super camara de video hd (lo sé porque miré a su pantalla y ¡madre mía! parecía mas real su imagen que la propia), mientras daba de comer a los peces para que así se agruparan para poder grabarlos. Nos quedamos junto a otros pasajeros, atontados viendo a los peces como iban de trozo de comida en trozo. Al rato cuando empezó a moverse el ferry bordeamos el lateral hasta llegar al otro lado donde se entraba hacia el interior, Jairo entró y yo me quedé afuera y me coloqué en la parte mas adelante del ferry.

Haciendome amigo del capitan

Todavía no sé distinguir ni ubicar popa y proa, no sé si popa es la parte delantera o la trasera. Siempre los confundo, también es verdad que cuando me lo han dicho o explicado en el momento, si, pero luego se me olvida como es el caso. Son esas cosas que se te quedan confusas en la cabeza y que por mucho que te lo expliquen mil veces no se te queda y un día por lo que sea, ¡zas! se te queda, pero todavía no ha llegado ese día con popa y proa... Esto me recuerda a una de mis tardes con Teresa, mi profesora de ingles, en las que ella con todo su empeño intentaba meterme en la cabeza la diferencia entre el Much y el Many y yo aúnque me sabía la teoría perfectamente, nunca lograba distinguirlos y utilizarlos adecuadamente, digamos que el Much y el Many son mi Proa y Popa.
El caso es que estando en la parte delantera del ferry, digamos donde se colocaron Leonardo Dicaprio y Kate Winslet en Titanic con los brazos abiertos recibiendo esa sensación de vertigo, pero a una escala mucho menor claro, estaba yo. Contemplando como salíamos de la paradisíaca isla, rumbo a alta mar, atravesando islas y rocas gigantes. Volví a buscar a Jairo, para que no se perdiera esa sensación y compartirla juntos. Ya los dos en la proa (¡taran!), veíamos como pasabamos cerca de las islas que habíamos visitado dos días antes en el tour e íbamos alcanzándolas y dejándolas atrás. Cuando empezamos a adentrarnos en el mar el oleaje era mas fuerte. Nosotros estábamos tan adelante que nos agarramos bien a las barandillas para no desestabilizarnos del movimiento del ferry. Ya que subía y bajaba de una forma bastante exagerada, parecía mas que estuviéramos en una atracción de feria, ya que cuando el ferry bajaba después de la subida producido por olas verdaderamente grandes sentíamos un cosquilleo en el estómago muy fuerte provocándonos una risa tonta y hasta a veces carcajadas haciendo que llorásemos de risa. Estábamos pasándolo como niños, calculando y pronosticando que la próxima ola sería fuerte y agarrándonos con fuerza y riéndonos mientras nos mirábamos el uno al otro, compartiendo complicidad y disfrutando de algo tan simple que hacía que fuera ese momento tan feliz como lo estaba siendo...

LONG BEACH




domingo, 30 de septiembre de 2012


Así que, cuando el viejo me preguntó directamente qué era lo que yo quería, logré hallar otras palabras más auténticas.

– Quiero sentir a Dios de una manera más prolongada –le dije–. A veces me parece entender el aspecto divino de este mundo, pero esa sensación nunca me dura, porque me acaban distrayendo mis mezquinos deseos y temores.

Quiero estar con Dios siempre. Pero no quiero ser un monje ni renunciar a los placeres terrenos. Creo que lo que quiero hacer es aprender a vivir en este mundo y disfrutar de sus placeres, pero también querría entregarme a Dios.


–Para hallar el equilibrio que buscas –dijo Ketut, hablando a través de su traductor– te tienes que convertir en esto. Debes tener los pies tan firmemente plantados en la tierra que parezca que tienes cuatro piernas en lugar de dos. De este modo podrás estar en el mundo. Pero debes dejar de mirar el mundo con la mente. Tienes que mirarlo con el corazón. Así llegaras a conocer a Dios.


 

                                                                               COME REZA AMA     – Elizabeth Gilbert –

 

jueves, 27 de septiembre de 2012

 
Ch'i "Chi o Qi es la energía cósmica vital que permite a los seres sobrevivir y los vincula con el universo como un todo.
Qi es el material básico de todo lo que existe. Anima la vida y proporciona el poder funcional de los acontecimientos. Qi es la raíz del cuerpo humano; su calidad y movimiento determinante de la salud humana. Qi puede ser discutido en términos de cantidad, ya que tiene influencia en la función metabólica. Esto, sin embargo, no quiere decir que la salud sea un subproducto de almacenar grandes cantidades de Qi. Por el contrario, si hay una cantidad normal o saludable del qi en cada persona, la salud se manifiesta en su equilibrio y la armonía, la moderación y la suavidad del flujo. Este flujo se prevé en los textos como un complejo sistema de canales con el "océano de Qi" en el abdomen, los ríos que fluyen a través del qi de la parte superior del torso, los brazos y las piernas; fuentes de qi que llegan a las muñecas y los tobillos, y los pozos del qi se encuentran en los dedos de manos y pies. Incluso una pequeña mancha en este sistema complejo puede influir en el conjunto, de modo que el equilibrio global y el equilibrio son el objetivo general.
La vida humana es la acumulación de qi, la muerte es su dispersión. Después de recibir un potencial núcleo de qi primordial en el nacimiento, la gente durante toda la vida necesita sostenerlo. Lo hacen mediante la elaboración posnatal de qi en el cuerpo, en el aire y los alimentos, así como de otras personas a través de la interacción sexual, emocional y social. Pero también pierden qi a través de la rmala espiración, de sobrecargar su cuerpo con alimentos y bebidas, e involucrarse en las emociones negativas y el exceso de las interacciones sexuales o sociales."


Livia Kohn, Salud y Larga Vida: El Camino de China

sábado, 1 de septiembre de 2012

ISLAS DE TAILANDIA




Decidimos coger un tour para visitar cuatro islas, queríamos llegar hasta Railay Beach y el tour justamente acababa allí,  nos salía mas rentable de esta manera y así conoceríamos mas sitios.
Despediamos a Krabi con muy buen sabor de boca, estábamos reunidos junto a mas turistas para realizar el tour en una de las playas principales de la ciudad. Donde se podían divisar algunas islas y observar desde donde estábamos y a lo lejos, su belleza.


TUP ISLAND



CHICKEN ISLAND
Estábamos navegando por el mar de Andaman al suroeste de Tailandia y donde se encuentran casi 50 islas. Nuestra primera parada fue "Tup Island", que según este la marea, puede descubrir la arena dejando un espectáculo sin igual, formando una pasarela fina y blanca uniendo partes de la misma isla. La siguiente por ver fue, "Chicken island", el nombre se supone que es por la formación de una de sus rocas con forma de cabeza de pollo, pero a nosotros nos parecía mas una tortuga gigante o un diplodocus..en fin...cada cual...je je.
Paramos a comer en "Poda island", otra paradisíaca isla de arena fina con aguas transparentes y que muy cerca de la orilla en su playa principal, hay una de las tantísimas rocas emergentes que puedes ver en las aguas de Andaman. Llegamos a la última parada "Railay Beach", espectaculares las vistas y panorámicas antes de llegar a la orilla. Rocas emergiendo del mar formando increíbles paisajes junto con los acantilados de Railay, que en realidad no es una isla, es una pequeñísima península que pertenece a la provincia de Krabi.
PODA ISLAND

Bajamos de la embarcación, el resto de turistas tenían una hora para visitar la zona, pero nosotros ya con nuestras mochilas, estábamos allí para quedarnos. Railay es una poco mas caro de lo que nosotros estamos acostumbrados, es mas bien una zona de hoteles y resorts para gente con mas pasta, pero igualmente uno puede encontrar guest house económicas, pero te salen mas caras de lo habitual. Jairo y yo teníamos pensado quedarnos un par de días, nos sacrificaríamos y nos rascaríamos los bolsillos, el sitio merece la pena. 
Railay Beach como he mencionado antes, es una pequeñísima península, contiene tres playas, Railay Bay East, Railay Bay West y Phranang Beach. En la zona Railay Bay East es donde se encuentran la mayoría de guest house y resorts, y donde nos quedamos dos noches. Al otro lado se encuentran las otras dos playas y mas resorts. Aquel sitio es un verdadero paraíso, sobre todo por Phranang Beach, que a mi parecer es la mejor playa en la que he estado de todas. A parte de su arena blanca y fina, sus aguas transparentes y demás exigencias cumplidas que pueda tener una playa perfecta, tenía un entorno único y singular. La playa esta rodeada por los acantilados de la propia península. Mirando hacia arriba puedes ver las pequeñas montañas, e impresionarte con su hermosura y majestuosidad mientras estas dentro del agua sintiendo una verdadera sensación de privilegio. Aquello es difícil de expresar y de reproducir, estar ahí es algo especial...


RAILAY BEACH (PHRANANG  BEACH)

En Railay Bay East, que es donde estábamos, en vez de una playa parecía mas una bahía con sus barcas a flote y sobre el barro y fango cuando la marea bajaba . También se podían ver algunos árboles de manglar enseñando sus raíces con la marea baja. Se divisaban a ambos lados las montañas al igual que en la otra parte de la península, estuvieras en la parte del este o en la del oeste daba igual, uno podía deleitarse con las vistas. Y para rematar la estancia y quedarnos enamorados del lugar, las puestas de sol fueron el broche final a todo aquello...


PUESTA DE SOL EN PHRANG BEACH


Pasaron tres días y volvimos a Krabi, esta vez nos alojamos en la zona cerca de la playa. Estuvimos un par de días, porque la verdad es que no sabíamos que hacer ni a donde ir. Esa es una de las ventajas de estar y ser libre, te dejas llevar y a veces en algún momento del camino te detienes  y te preguntas, ¿a donde voy? y es eso justo lo que nos preguntamos y decidimos tranquilamente durante los dos días que estuvimos. En una de las veces que comimos en el restaurante al lado de la guest house donde estábamos, nos sentamos con nuestra compañera Lonely Planet y estuvimos estudiando las opciones y al final nos decantamos por ir a  "Koh Lanta". La última tarde en la costa de Krabi, vimos una puesta de sol en la playa Ao Nang, de las mas bonitas que recordamos, descubriendo para nosotros tonos nuevos e intensos en el cielo.


ATARDECER EN AO NANG (KRABI)


Cogimos una van que nos llevó hasta la isla, nos dirigimos mas hacia al sur y pasamos por dos ferris hasta llegar a nuestro destino. Koh Lanta es el termino general, pero en realidad son dos islas, Lanta Noi al norte y donde se concentra casi toda la población local, y Lanta Yai mas grande y alargada hacia al sur. En esta última es donde se quedan los turistas, ya que está mas preparada y "diseñada" para ello, aun así es una autentica maravilla  sin explotar demasiado. Lanta Yai tiene una gran extensión, los sitios y lugares están mas separados.
.El conductor de la van, nos preguntó donde queríamos ir, en que hotel o guest house queríamos quedarnos. No lo sabíamos, realmente no lo habíamos preparado ni sabíamos a cual debíamos ir. Le dijimos que parara en una zona que vimos y que nos pareció adecuada, bajamos con nuestras mochilas, el sol pegaba fuerte y ahí estábamos con todo el calor sobre nosotros y cargados como mulas. Preguntamos en un par que habían cercanas, pero no nos convenció. Y para ir a mirar otras teníamos que, o ir andando o en algún  Tuk-Tuk (motocarro), con el calor y la distancia que hay entre un sitio a otro, llegando a haber algún o algunos kilómetros de por medio. Anduvimos un rato y apareció un Jeep o Ranchera de la policía, nos paro y nos dijo que dejáramos las mochilas en la parte de atrás y subiéramos con ellos para acercarnos a donde quisiéramos ir. Que amables son aquí y que buen rollo (pensamos...), cuando llegamos a donde queríamos ir, que era en una guest house que habíamos consultado antes, uno de los dos policías se baja con nosotros y cuando nos vamos a despedir dándoles las gracias, el policía nos dice que le paguemos 200 baths (5 euros), nos quedamos sorprendidos, a lo que exclamé ¿¡que!? e inmediatamente me negué en rotundo, poniéndole cara de enfadado. El policía seguía con la cara de malote y con la mano estendida, yo saque de la cartera un billete de 20 baths (0'50 euros) y se lo puse en su mano, le dije que solo le daba eso y que es lo que tenía, sabiendo los dos que era mentira. Este lo recogió y se quedó con cara de cabreo, cambiándola casi al instante como si de perdonárnos se tratase, sabíamos que esto podía pasar aquí en estos países y más en un sitio recóndito como en esta isla, la policía es corrupta y acabábamos de vivirlo en primera persona. 
Después del sobornillo (porque tampoco fue mucho lo que le dimos), seguimos buscando sitio para quedarnos, al final después de un buen rato y algún Tuk-Tuk incluido, encontramos una guest house con muy buenas condiciones y a un precio muy bueno. Otra ventaja de viajar en abril-mayo, es que es temporada baja y los precios al igual que los turistas, bajan. Estábamos asombrados de la calidad-precio del sitio, teníamos un bungalow, con su cuarto de baño, ¡agua caliente!, wifi, neverita, a la que le dimos mucho uso gracias a que también aquí había 7eleven. También teníamos derecho a una piscina que había en un hotel en primera linea de  playa, suponemos que el hotel sería de la misma familia. La piscina era típica de las películas donde se pueden ver a los ricachones pegándose el baño y pudiendo ver el mar de fondo. Por la época en la que estábamos, no había mucho turista y en el hotel o en la piscina concretamente no había nadie nunca.
Alquilamos una moto para así recorrernos la isla de pe a pa, aquí en Tailandia puedes alquilarlas con tranquilidad, en la mayoría de sitios no te piden el carnet internacional y mientras sepas llevarla y pagues, todo correcto! 


ATARDECER EN KOH LANTA

El primer día que llegamos, después de instalarnos y coger la moto, nos fuímos como he comentado antes a inspeccionar la isla. Ya estaba atardeciendo, nos paramos en una curva donde había unas rocas que daban a una playa pequeña y ahí tranquilos, comentamos la jornada y lo contentos que estábamos por lo bien que nos había salido el día después de un poco de esfuerzo. Pudimos ver la mas asombrosa puesta de sol de todas vistas hasta ahora, ya no solo por contemplar al mismo astro rey, que no pudimos ver como se hundía en el mar a causa de la nubosidad del horizonte, sino por justamente eso...las nubes. Gracias a ellas el cielo estaba dibujado de una forma especial, el atardecer entonces cobró otro sentido y empezó su espectáculo de colores. Nos quedamos sorprendidos de los colores intensos y hasta a veces podría decir fluorescentes,  estando alucinados y boquiabiertos ante tal belleza, curioso que lo que menos vimos de ese atardecer fue al sol.




Pasamos los días recorriéndonos la isla , de arriba a abajo, explorando sus playas, calas y lugares mágicos, como el parque nacional situado al sur, donde se encuentra un faro, un estanque poblado de monos y un sendero para realizar un pequeño trekking rodeando una de sus montañas costeras. La vida en Koh Lanta se nos pasaba muy relajada, tranquila y sin ganas de irnos, Todo era perfecto, no había mucha gente, era barato, ya que comíamos muchas veces gracias al 7eleven que tiene una gran variedad de platos precocinados, sandwiths, etc.., teníamos una piscina a pie de playa, dios! era el paraíso, pero esta vez no solo por su belleza, sino por todo, prestaciones , calidad y precio, adecuado para nosotros claro.






Durante nuestra estancia en la isla, decidimos hacer otro tour para visitar mas islas, vimos e hicimos snokeling en islas como Koh Ma, Koh Ngai, Koh Cheuk, . Tambien fuimos a ver otra isla "Koh Mook" que es algo asombroso. Para acceder a ella tuvimos que tirarnos al mar con nuestro chaleco salvavidas correspondiente, nadar un poco hasta llegar a una cueva (emerald cave), íbamos guiados por los organizadores del tour, atravesando la cueva que se oscurecía según avanzamos. Ellos con las linternas nos guiaban, podías sentir como el mar elevaba su nivel subiendo y bajando con el. Después de atravesar la cueva, salías a una pequeña playa escondida, asombroso poder ver eso, lástima que no pude fotografiarlo. La playa estaba rodeada por las montañas, haciendo un circulo protegiendo aquella maravilla de playa, era estrecho pero suficiente para que pudiéramos estar ahí todos
Otra de las islas que visitamos fue. Koh Kradan llamada "white sandy beach" imaginaros porque, ¡dios! que arena, ¡que playa!. aquello si que era una postal. El mar con distintos tonos azules, la arena mas blanca imposible.¡puf! y como no, podías ver siendo habitual ya, las famosas rocas emergiendo del agua.


KOH KRADAN (WHITE SANDY BEACH)


Seguíamos en Koh Lanta, pero decidimos movernos después de ya mas de una semana hacia otro destino paradisíaco.
Estaba tomándome la aventura y disfrutándola al máximo, de una forma distinta. Lo que el cuerpo realmente me pide, es viajar, conocer y descubrir esos mundos nuevos para mi que por causas varias, antes no he disfrutado o realizado. El destino me regala a cada paso recompensas a mi esfuerzo y valor, quizá para ojos ajenos, esto son unas largas vacaciones, pero me da igual lo que pueda parecer. Sé que esta aventura es,  esta siendo y será, un viaje que está escribiendo lo que algún día será, parte de mi vida. Me dejo llevar, haciendo lo que quiero y gracias a eso y a el bendito destino, a veces acabo en lugares mágicos, en paraísos terrenales y donde uno comprende dos cosas: lo afortunado que es y la satisfacción de estar ahí y vivirlo gracias a uno mismo.